LA HISTORIA DE AQUÍ: Los caminos romanos entre Mérida y Toledo.

JUAN GIL (5)mini CON TEXTOLas calzadas romanas, verdaderas carreteras de su tiempo, fueron los caminos más usados para la vertebración de un territorio. La red viaria fue utilizada por el ejército para control y explotación de los países conquistados, gracias a ellas se podían movilizar grandes efectivos con una rapidez nunca vista hasta entonces. En el aspecto económico jugó un papel fundamental, ya que el transporte de mercancías se agilizó notablemente con el uso de carros. Las calzadas también tuvieron gran influencia en la difusión de la cultura y en extender por todo el Imperio la romanización.

En dos sistemas constructivos se encuadran todas las calzadas romanas; uno es el “vía terrenae”, que se construye a base de tierra con diversos grados de compactación, y otro es el “vía glarea stratae”, mucho más cuidado y duradero, a base de varias capas superpuestas de piedras, gravas y arenas. Las calzadas romanas solo se empedraban con grades losas en el interior de las ciudades, pero en el campo la capa de rodadura era de arenas y gravillas para facilitar la circulación de los carros.

El Itinerario de Antonino (Provinciarum Antoni Augusti Itinerarium) es sin duda el más importante documento para el estudio de las vías romanas. Se trata de una recopilación de los principales itinerarios romanos escritos a finales del siglo III d. C. En este Itinerario se indican a lo largo de cada ruta los nombres y la secuencia de las diferentes estaciones camineras o “mansiones”, así como las distancias entre estas estaciones. Se trataba de posadas o ventas construidas para atender a los caminantes, lugares de avituallamiento, descanso, cambio de caballos, etc., emplazados a distancias que oscilan entre los 25 y los 35 kilómetros, es decir, la distancia recorrible por un caminante en una jornada.

La versión que ha sobrevivido del Itinerario de Antonino es una copia medieval y su estudio ha planteado serias dudas sobre la exactitud en la ubicación de las estaciones y las distancias entre ellas. Es probable que los copistas medievales hayan cometido algunos errores en su transcripción, o incluso correcciones introducidas por sus propias interpretaciones. También tenemos referencias de las “mansiones” de las vías romanas en otras fuentes históricas como el Anónimo de Rávena y la Tabula Peutingeriana.

Las vías que cruzaban por nuestra comarca se trazaron para comunicar las ciudades romanas de Emerita Augusta (Mérida) con Toletum (Toledo), y de Lacimurga (Cogolludo) con Augustobriga (Talavera la Vieja). Los ingenieros romanos actuaban con bastante racionalidad en el trazado y construcción de las vías de comunicación, por ello, creemos que los caminos romanos que ahora describimos debieron ser los más directos entre estas importantes ciudades romanas.

Las Vias Romanas por las Villuercas

Las Vias Romanas por las Villuercas

Entre Emerita Augusta y Toletum estos caminos romanos se encontraban el macizo montañoso de Las Villuercas pero procuraban eludirlo, bordeándolo por el sur, siguiendo la cuenca del Guadiana, o por el norte, siguiendo la cuenca del Tajo. Sin embargo, entre Lacimurga y Augustobriga el camino más directo atravesaría de sur a norte toda nuestra comarca, concretamente por el eje del Anticlinal del Ibor-Guadalupe, uniendo las dos cuencas fluviales citadas.

Centrándonos en la Vía nº XXV del Itinerario de Antonino (Alio Itinere ab Emerita Caesaraugustam), partía esta “vía terrenae”(camino de tierra) desde Emerita Augusta hacia el este por la cuenca del Guadiana y finalmente llegaba hasta Caesaraugusta (Zaragoza), pasando por las “mansiones” lusitanas de Lacipea, Leuciana, Augustobriga, Caesarobriga y también Toletum.

Debemos señalar también las mansiones nombradas en el Anónimo de Rávena a lo largo de otra “vía terrenae” que seguía la cuenca del Tajo pero en sentido inverso, y que son: Toleton (Toledo), Lebora (Talavera de la Reina), Augustabria (Talavera la Vieja), Lomundo ó Lomondo (Río Almonte), Turcalion (Trujillo), Rodacis (Puerto de Santa Cruz) y Lacipea (Santa Amalia).

Si dibujamos sobre un mapa topográfico una línea recta entre Emerita Augusta y Toletum comprobaremos que su trazado discurre sin dificultades por terrenos de relieves poco acusados, y que los únicos accidentes orográficos que esta línea intercepta se localizan en las estribaciones meridionales de las Sierras de las Villuercas, en donde existen dos puertos relativamente cómodos: el Puerto Llano de Cañamero (700 m) y el Puerto de San Vicente (800 m). Los Montes de Toledo también presentan altitudes medias similares pero pueden evitarse llevando esta línea desde éste último puerto por el valle del río Uso hacia Talavera de la Reina (Caesarobriga).

El Puerto Llano de Cañamero debe su nombre a que se remonta fácilmente desde una gran plataforma sedimentaria que se extiende al pié de su ladera suroeste, formando una meseta de numerosos kilómetros cuadrados denominada Las Mesas de las Rañas, por donde se puede caminar sin dificultad hasta coronar el Puerto, que enrasa a su misma altitud. Es decir, que en ese hipotético trazado entre Mérida y Toledo sólo nos quedaría un obstáculo de importancia y que no podemos eludir: el Puerto de San Vicente, con cierto grado de dificultad en su subida, ya que la bajada hacia el río Uso es casi igual de suave que la del Puerto de Cañamero.

El trazado del Itinerario nº XXV de Antonino establece a partir de EMERITA AVGVSTA las siguientes mansiones o estaciones camineras:

LACIPEA………………………… XX Milia Pasum (29,600 Km)

LEUCIANA……………………… XXIIII Milia Pasum (35,520 Km)

AUGUSTOBRIGA(m)……….. XXII Milia Pasum ( 32,560 Km)

CAESAROBRIGA ………..¿?

TOLETUM……………………….LV Milia Pasum (81,400 Km)

Partía pues esta carretera romana desde Emerita Augusta hacia oriente como prolongación del “decumanus maximus” de la ciudad. Cerca del actual pueblo de Santa Amalia, sobre terrenos muy fértiles que fueron objeto de parcelación durante el reinado de Carlos III, se cumplen las primeras XX millas del itinerario, en un lugar donde Vicente Paredes, en 1888, dice que estaba cultivado de viñas e higueras y donde aparecen muchos restos de ánforas, sepulcros de mármol, estatua de bronce y otros restos lapidarios que fueron utilizados en las casas del pueblo. En este lugar situamos pues la primera mansión: LACIPEA, estación caminera que era también usada para llegar hasta las ciudades romanas de Metelinum (Medellín) al sur y de Turgalium (Trujillo) al norte.

Nuestro camino seguía rumbo hacia el noreste atravesando las Vegas Altas del Guadiana, por el norte de la serreta de Rena, sigue por la Dehesa de los Hitos hasta alcanzar la siguiente mansión: LEUCIANA que ubicamos en el cerro del Castillejo de Madrigalejo, lugar donde se cumplen las XXIIII millas del itinerario y que está situado sobre el río Ruecas, en cuyos alrededores se extienden las “tierras negras” más ricas de las Vegas Altas del Guadiana.

Del castro (oppidum) de Madrigalejo proceden varias inscripciones votivas y funerarias, dadas a conocer por su párroco cañamerano, D. Matías Pazos Solano, al sabio alemán Hübner, numerosas monedas republicanas e imperiales, una Diana cazadora, dos verracos vettones, una arracada áurea y abundante cerámica campaniense y sigilata. No hay rocas aflorantes en este lugar, por lo que su muralla se construyó de tierra apisonada con amplias terrazas y un foso perimetral como elementos defensivos.

Desde el Castillejo de Madrigalejo la vía se dirige por las amplias vegas de los ríos Ruecas y Cubilar, hasta llegar a un punto situado a XXII millas donde se encuentra con otro camino romano de dirección sur-norte, que unía las ciudades romanas de Lacimurga en el Guadiana (actual Cerro de Cogolludo) con Augustobriga (Talavera la Vieja) en el Tajo. Discurrían ambos caminos por las extensas Mesas de las Rañas, hasta llegar al Puerto de Cañamero (Puerto Llano) donde se separan, uno en dirección norte, por el valle del arroyo Valtravieso buscando el puerto de la Cabeza de la Brama y continuar por el valle del río Ibor, para llegar finalmente a la romana Augustóbriga en la orilla izquierda del Tajo. En el Puerto de Cañamero situamos la siguiente mansión de este Itinerario AUGUSTOBRIGA(m), en acusativo, es decir, “hacia Augustóbriga”.

 El otro camino toledano se dirige hacia el este, por Valdemedén, buscando el estrecho de la Peña Amarilla y el Puerto de San Vicente para dirigirse por el valle del río Uso hacia Caesaróbriga (Talavera de la Reina) y después por el valle del Tajo alcanzar la ciudad romana de TOLETUM, con otras mansios intermedias desconocidas que este Itinerario no cita a pesar del gran trayecto por recorrer. El único problema que encontramos, aparte del ya referido en el párrafo anterior, es la escasa distancia (81,400 Km) que el Itinerario de Antonino nº 25 establece entre Augustóbriga(m) “empalme” y Toletum. Nos faltan pues, estaciones intermedias, como CAESAROBRIGA, y unos 70 Km para que las distancias de nuestro itinerario encajen perfectamente con la realidad.

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