ZONA DE OBRAS PARRINA. El Bosque mágico

El Bosque Mágico, es un óleo inspirado en el parque del alcornocal.  En su inicio solo se componía de troncos, desnudos de corcho, sin ramas ni hojas, colores ocres, claros-oscuros y un contraluz al fondo. Poco a poco  surgió la magia, el misterio, la fantasía; ojos que observan, pájaros, simbología, fantasmas tal vez, finalmente enlosé el paseo con baldosas de colores a modo de alfombra o tapiz, para  animar al observador a entrar, a investigar, ir más allá, descubrir un paraíso de ensueño e ilusiones al otro lado del lienzo.

Pasé los primeros veranos de mi vida en este parque, ya que mis padres regentaron el bar de la piscina desde su inauguración en 1966 hasta 1973, los primeros veranos, el bar consistía en dos bidones de latón en cuyo interior se metían las bebidas y bloques de hielo, y una barra de madera sobre ellos, perfectamente protegido bajo la sombra de un inmenso alcornoque, hasta que se construyó el actual bar.

 Recuerdo que aquellos árboles me impresionaban sobremanera, eran, son inmensos, me gustaba  jugar al escondite entre ellos, sentarme a sus pies a escuchar los diferentes sonidos del viento que parecía silbar entre los árboles, las chicharras, y varias especies de pájaros con sus diferentes cantos, formaban una especie de orquesta sinfónica. También a observar los juegos de luces que el sol provocaba entre las ramas,  las variadas tonalidades de los verdes de las hojas, de las ramas, los marrones y ocres  de sus troncos, los azules del cielo, las nubes grises, blancas. Excepto los días de tormenta en la que estos árboles parecieran recobrar vida, movían sus brazos,  balanceándose, a veces pensé que en cualquier momento echarían a andar, hasta que en plena actividad empezaban a mostrarse enfadados y violentos, sus sombras en movimiento se iban alargando al caer la tarde hasta que desaparecían más allá de los límites de mi vista.

  -Aquí  me surgió la idea de que vivía un fantasma, que con el tiempo se convirtió en el Ogro San, el parque del alcornocal siempre ha sido, y es para mí, una de las maravillas del pueblo de Logrosán.

Con los años aquel alcornoque desapareció y en su lugar plantaron un sauce, otro de mis árboles preferidos, y de ahí surgió “Sueño bajo el sauce” este cuadro es un lienzo pintado con acrílicos, un intento por emular al gran maestro de la pintura Van Gogh. Para plasmar ese sueño utilicé  colores, oro, cobre, plata y bronce, entre otros. Era un sauce, que tampoco existe actualmente, con la sierra de los poyales al fondo, una de las características es que las ramas las pinté utilizando espaguetis.

SUEÑO BAJO EL SAUCE

El colorido en ambos cuadros representa la felicidad, la fantasía, la ilusión, los deseos, los sueños, la magia de la niñez.

Madrid, 25 de mayo de 2019

Pedro Moreno Parrina

https://moreno-linares.com

 

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