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10/06/2016

LECTURAS DEL FIN DE SEMANA. La crónica de un esfuerzo titánico

Titán Villuercas 2016  Por Francisco González

Antes de nada permitidme que me extienda un poquito ya que este año no he competido y es la primera crónica, muchas cosas que quiero decir, aunque tampoco estamos para cargarnos al personal con historietas.

image001UCI Maraton World Series,  ¿no me digáis que eso no suena, independientemente de si estás en este mundo o no, muy fuerte, muy importante? ¿No me digáis que no es un logro increíble para una prueba tan joven? ¿Acaso pensabais que me lo iba a perder? Pues evidentemente la respuesta es no, un no rotundo, ¿hay un emoticono de “no rotundo”? Debería   haberlo.

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11/03/2016

LECTURAS DEL FIN DE SEMANA. Tomás Jiménez, “Lord Jim” y una tal “Píndaro”…o “Sexo, Droga y Rock and Roll” (PARTE II)

      (Ir a parte I)En la discoteca se entraba, directamente, desde la escalera, a la sala de baile, el techo, lleno de focos, luces,  flashes, una esfera, llena de espejos,  que giraba, reflejando las luces de colores de los focos, indiscretas manchas luminosas que recorrían  todo el recinto.
Manuel PalaciosA la derecha, se podía salir directamente, a un  gran balcón que daba a la carretera. Al fondo, ordenados en “L”, y separados de la pista por alguna  columna, entre  cinco y siete grupos de mesas bajas y sillones, convenientemente distribuídos, con capacidad para dos o tres personas.  A la izquierda, una barra pequeña. Hueveras de cartón, pegadas en el  techo, y un par de pósters. En uno había un dibujo: se veían los pies, sólo los pies de una pareja, haciendo sus cosas,  debajo de una sábana, y en la otra, un montaje fotográfico, en el que posaban, como formando parte de un equipo de fútbol, muchos dirigentes del globo, el presidente de USA, el Papa, Mao, etc….

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04/03/2016

LECTURAS DEL FIN DE SEMANA. Tomás Jiménez, “Lord Jim” y una tal “Píndaro”…o “Sexo, Droga y Rock and Roll” (PARTE I)

  Manuel Palacios   Tomás Jiménez es una persona, tan ligada a Logrosán que no puede pensarse, de ninguna manera, en la trayectoria de cualquiera de los que hemos convivido aquí, sin haber disfrutado de su existencia, sus “locas” ideas, y lo que a tantos, de unas cuantas generaciones, nos pueda haber influido.

    Tomás es un artista. Nació artista. Otros se hacen o  se fabrican. Buen actor de teatro. Compone. Su música suena muy bien, tiene talento dramático, para aburrir, de buen actor. Como dicen los franceses, un auténtico animal de escena. Siempre será artista.. He tenido mucha relación con él y lo  puedo atestiguar de mil formas diferentes. Creció, en nuestra tradicional España profunda, hasta entonces.

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11/12/2015

LECTURAS: POESÍA. Desde la libertad

DESDE LA LIBERTAD (dedicada a Nathalie, como compañera de corazón, alma y vida)

Desde mi libertad te quiero hermosa,Manuel Palacios
desde mi libertad te quiero grande,
desde mi libertad te quiero bella,
pónme como tú sabes.
Desde tu libertad me quieres libre,
desde tu libertad me das mis alas,
desde tu libertad de bosque y selva,
desde tu libertad me sientes

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07/12/2015

LECTURAS: POESÍA. El Nirvana de Ana

EL NIRVANA DE ANA (dedicado a Ana Rico, señora que ya no vive en Logrosán)

Ana pasea en verano su calma por la clara mañanaManuel Palacios
del frescor a las primeras horas impregnada,
toma hojas, personas, paisajes y ramas
intentando plasmar la esencia del momento
con ese alma empática  de su pequeña cámara.

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18/09/2015

LECTURAS DEL FIN DE SEMANA: En ocasión de la publicación de los primeros trabajos de Noël Palacios Moulergues

Es un gran honor, para un padre, poder presumir del trabajo de su hijo. No es mi intención.

NOEL PALACIOS

Noël Palacios es coautor de la  sintonía  LAD Radio

Solicitado por María Romero, me gustaría “contar” mi personal versión de la historia, presentando este trabajo, a ver si conseguimos “sembrar” más semillitas musicales, suscitando inquietudes, afición y pasión por algo tan bello, sublime y formativo, a nivel personal, el universo de jugar con los sonidos..

      Escribo mientras escucho su música, porque me inspira.

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23/05/2015

LECTURAS DEL FIN DE SEMANA. Crónica personal de la TITAN Villuercas 2015

Por Francisco González Durán

Titán Villuercas 2015

 

  titan francisco 3          Desde noviembre, que empecé cual globero a entrenar después de un largo período sin montar nada por una lesión, llevo pensando en participar en la Titán, en las Villuercas, en mi casa. Todavía me acuerdo de que apenas movía 100 vatios y me ponía a 120 pulsaciones (sí, esto suena muy friki de los entrenos pero cada mochuelo…), “horroroso” pensaba, subía una cuesta y me costaba un mundo. Todo costaba un mundo.

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17/05/2015

LECTURAS DEL FIN DE SEMANA: Oraciones y Conjuros tradicionales de Logrosán.

Rastreando por la red encontramos este curioso artículo en la “Revista de Folklore”, de la Fundación Joaquín Díaz.
Muy apropiado para los tiempos que corren, en plena campaña electoral, en la que nuestros políticos recurren casi a cualquier cosa para ganarse un voto.

San Cojonato,
un cojón te ato,
hasta que no me quites la verruga,
no te lo desato.

Ir a Oraciones y Conjuros

30/04/2015

LECTURAS DEL FIN DE SEMANA: Cambios…. grandes cambios. La última guerra mundial (II)

Ir a parte IManuel Palacios

INTELIGENCIA:

    Según un librito de Cipolla, “allegro ma non troppo”, cualquier relación, por ejemplo, la existente entre Juan y Pedro, se puede analizar, señalando en unas coordenadas cartesianas lo que ganan…o pierden ambos.

    Si, con una actividad determinada, Juan gana, y Pedro gana, nos encontramos con una relación INTELIGENTE.

    Puede que, con la actividad de Juan, Pedro gane, y el mismo Juan, pierda, si es así, nos situamos en el cuadrante de los INCAUTOS, Juan, ha sido incauto en su actividad, porque ha hecho ganar a Pedro, cuando, en realidad, buscaba su propia ganancia.

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25/04/2015

LECTURAS DEL FIN DE SEMANA: Cambios…. grandes cambios. La última guerra mundial (I)

    Desde la llegada e instauración de la crisis, he intentado averiguar, entre otras cosas…. por quManuel Palaciosé ha sucedido y cómo puede comprenderse lo que está pasando, de la manera más imparcial posible.

    He revisado la historia, he hablado con mucha gente de todo tipo, y he pensado mucho, por mi parte. Espero ser lúcido en la exposición y claro, en las conclusiones, ¡claro!.

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11/04/2015

LECTURAS DEL FIN DE SEMANA: Fiestas del verano…y un regalo inmenso del “Barón Rojo” (parte II)

    … Había concursos, hemos visto ginkanas, cucañas, carreras de bicicletas, carreras lentas (de bicicletas), concursosManuel Palacios entre grupos tirando de cuerdas, incluso un grupo de chavales detrás de un pato en la piscina, el que lo agarrara, se lo quedaba, entre nosotros: pobre animal..

    Lo que no puedo dejar de contar es el esperado concierto de “Barón Rojo”, en la Pista del Polideportivo municipal. Barón Rojo es un grupo de referencia, en el panorama de la música rock mundial. Pero, en España, sin discusión, era, simplemente, el mejor . Ritmo trepidante, letras con mensaje, y una energía arrolladora. A los almorraneros “heavys”….se les hacía el culo Pepsi Cola, escuchándolos, todo el día… al trapo que se podía. Expectación máxima. Cuando los esperados componentes, aparecieron encima de la escena, se organizó ya el barullo……un griterío ensordecedor.

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03/04/2015

LECTURAS DEL FIN DE SEMANA: Fiestas del verano…y un regalo inmenso del “Barón Rojo” (parte I)

    FIESTAS DE VERANO

     No hay verano que se precie, sin fiestas de la Virgen del Consuelo, como dice Fernando Díez Risco, sabemos que leManuel Palacios encanta la frase: “Viva la Virgen del Consuelo, patrona de este pueblo y motivo de estos festejos”, siempre se debe intentar pronunciarla después de cinco o seis cervezas, para que se atranquen lengua o cerebro, ya que no es evidente, la retahíla. Las fiestas tuvieron, hace unos años, a petición de Isabel Villa, la alcaldesa, un escrito “en plan verso”, al que me remito, y que incluiré al final de este capítulo. En el momento en que lo escribí, no tenía costumbre de ello. Me costó mucho tiempo terminar, cuatro mil repasos y mil tormentas bajo el cráneo, decidiendo qué frases tenía que elegir…

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21/03/2015

LECTURAS DEL FIN DE SEMANA: Entre locos y cuerdos

manuel palacios 01
Los locos dan festines
y los cuerdos son los invitados.
Los locos viven inventando mundos
y los cuerdos viven en mundos inventados.
Los locos crean castillos
y los cuerdos los habitan.
05/12/2014

LECTURAS DEL FIN DE SEMANA: Aquellos veranos.

        Siguiendo el camino abierto por nuestro paisano, a través del cual nos ha transportado a los tiempos en los que jugábamos al clavo, el peón, los bolindres, pídola, a tres navíos en el mar y a correr de la bobi, quisiera hablaros ahora de algo que para mucha gente, entre las que me incluyo, tuvo una importancia capital en su momento: LA PISCINA.

            No cabe duda de que la traída de aguas al pueblo cambió totalmente las costumbres de los paisanos.  Fue entonces y, casi como de la nada,  cuando surgió algo que nos cambió la vida a muchos de nosotros. Ese algo fue la piscina.

             La piscina supuso que en el verano gentes de otros sitios vinieran al pueblo, lo que a su vez sirvió para que los que allí estábamos tomáramos conciencia de las cosas que estaban pasando a nuestro alrededor, y que desconocíamos en gran parte.

            Mientras que duraron las obras, y desde el momento en que se mantuvo el agua en al agujero, ya empezamos a bañarnos en ella. Nadie, o al menos muy poca gente, sabía nadar entonces en el pueblo, y creo que la mayoría de la gente de mi edad aprendió a nadar ese verano entre agua turbia, barro, escombros y tablones de obra, pero que no importaban con tal de estar metidos todo el día en la “charca”.

             Una vez terminada, la piscina pasó a ser el punto de reunión durante todo el verano (entonces poca gente se marchaba de vacaciones fuera del pueblo), pues una vez acabadas las clases, todos los jóvenes nos pasábamos allí las horas, abrasándonos con el sol que caía como un plomo, y sin poder resguardarnos en ningún sitio, ya que los árboles estaban recién plantados y su sombra apenas existía. Aún recuerdo el olor a nivea con que tratábamos de protegernos de ese sol que nos mordía, aunque la mayoría de las veces cambiábamos de piel ese verano.

             Fue también el lugar donde por primera vez muchos de nosotros oímos los discos que traían de Madrid o Barcelona las gentes que llegaban y, que en semiclandestinidad, escuchábamos todos callados, sin entender muchas veces lo que querían decir. Paco Ibáñez, Pablo Guerrero, Patxi Andion, y otros muchos nombres, tanto de aquí como de fuera, nos hicieron estremecernos por primera vez entre el olor a cloro, césped y nivea. Allí se juraban amores eternos, se planeaba el futuro, se lloraba por las desgracias ajenas, y se reía por la felicidad de los otros. Los que compartíamos ese mundo, estábamos convencidos que algún día el mundo real llegaría a ser como el nuestro.

             Luego vinieron el parque y las pistas de tenis, y la piscina siguió siendo, también por las noches, aquel sitio mágico en el que las horas de charla y reunión pasaban sin prisa, como si nadie quisiera volver a casa y perderse por un momento el cielo cuajado de estrellas de las noches de verano de Logrosán.

             Ahora, en la distancia y en la añoranza, todavía puedo ver a mis amigas y amigos oyendo un disco prohibido, suspirando por un amor clandestino, o tirándose del trampolín haciendo el salto del ángel o de la carpa. Espero que esos recuerdos no me abandonen nunca, porque estoy convencido que gran parte de lo que soy ahora creció con ellos en la piscina.

           Reedición por “El hijo del Mecánico” (2010)

 

05/12/2014

LECTURAS DEL FIN DE SEMANA. Logrosán: bosquejo turbulento.

Ciudadanos, figurantes, dignatarios y vecinos recordados, míticos, presentes y perdidos.

El Sr. Eugenio el municipal, Teresa Mordijuye, Benito el Esportonero de Campanario, la Sra. Pajarera, el tío Mirasierra, Don Amaro, El Sr. Diego Jiménez, Modesto Canelada, Saca Jhoni, las estanqueras sobrinas de D. Francisco, Tomi, el enterrador que fumaba jarocho,

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28/11/2014

LECTURAS DEL FIN DE SEMANA: Apodos logrosanos.

Julian de Logrosán

REDIFUSIÓN por  Francisco Pedrero Bote

 Juan no fue persona, sino personaje creado por esa personalidad señera de las letras que fue Cela. Y no era el nombre de ese personaje, que va, sino el apodo que le encasquetó. Don Camilo José, que en paz descanse, era prepotente con fundamento. Llegó nada menos que a marqués, que sin ser lo que era, es mucho, y se permitió ser disparatado en todo y libertoso (la expresión es logrosana; parte de una misma raíz, pero no le llega a los talones a libertino o libertario, aunque cerca le anda) Don Camilo, además de inventar palabras

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21/11/2014

LECTURAS DEL FIN DE SEMANA: Vivir en Logrosán

¡A la una anda la mula! ¡A las dos la coz! … ¡Marcas de tabaco a la velocidad del rayo! ¡Pídola! No lo intentes, te puedes dejar algún hueso en el salto. La edad no perdona.

(Redición ) Por JMGOL. -2010-

El Fútbol I: El Palomar

¿O quizás te son más familiares: furbol, fulbo o hasta furgol? Las enciclopedias y reglamentos de este deporte omiten un detalle esencial: el fútbol se juega cuesta arriba, o cuesta abajo. Y no hablo en sentido figurado. Las tapias son relativamente recientes y no digamos los vestuarios o el agua caliente.

EQUIPO FUTBOL AÑOS 60

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En el inicio, el recinto quedaba delimitado por un alambre, no había taquilla y en el descanso se pasaba la gorra o el platillo. ¿El vestuario, por favor? ¿Ve la carretera, frente al tejar de los Pachones? Mire usted, pues debajo, en el puente, donde cruza el meandro seco que acaba en la charca Parrala: como algún árbitro. Hubo un tiempo que el terreno de juego, por obras, se llevó a la parte de arriba, junto al olivar.

La cercanía de unas cuadras permitió la sustitución del puente frente al tejar por un vestuario más decoroso. Se arregló el campo, pero siguió cuesta arriba, o cuesta abajo. Se construyó una tapia, pero se cayó. Cuentan que la hizo Minuto y se cayó en un segundo. Y por fin se construyó el vestuario. No el actual. Juntos local y visitante. A pesar de las peculiaridades descritas, todavía el campo de fútbol de Logrosán podría ser confundido con algún otro. Un personaje hará esto imposible: La Teresa Mordijuye. Un grito lastimero: penalty, penalty, … ¡Sólo puedes estar en El Palomar! Si además te pide pipas, no lo dudes. ¿Dónde están los protagonistas? por supuesto, en el vestuario, con olor a Tío del bigote, a punto de saltar al terreno de juego, pero esto no ocurrirá.

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15/11/2014

LECTURAS DEL FIN DE SEMANA: En memoria de Pepe “Clapton”

Por WAGNER (2007) -reedición-

-Tómate un cubata y verás la vida de otra forma, solía exclamar Pepe cuando, al entrar en algún bar te lo encontrabas acodado en la barra, cheposo, con su barba de guerrillero cubano casi rozando el tablero, los ojos vidriosos agazapados tras la vieja montura metálica de sus anteojos, el cigarrillo ducados humeando entre sus dedos índice y corazón, el cubalibre cómplice, y la expresión los esquemas y el pasado, perdidos.

pepe claptonEn verdad, la expresión de Pepe era extraña y casi podía asustar algo a las gentes amantes del aseo y el orden externo. Sin embargo, su interior era harto desconocido para sus paisanos. Quienes lo conocieron superficialmente, lo describirían al menos como una persona descolocada y, en todo caso, como individuo de escaso caletre, poco aficionado a doblar el lomo y un tanto remiso a los patrones sociales.

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07/11/2014

LECTURAS DEL FIN DE SEMANA: La Plazuela de La Torre, o las andanzas del teniente Maeso.

Por J. Muñoz González (2007) -reedición-

El teniente Maeso estuvo representado durante muchos años en un rótulo de la plazuela de la Torre, en la fachada LA TORRE  (antigua)de Constantino Zarzo, adornado con su retrato en blanco y negro sobre un tejuelo indicador que, de puro y serio gris, era más lápida que letrero, de modo que durante décadas, la vida de los vecinos estuvo vigilada por la mirada vigorosa y marcial del teniente, embutido en su óvalo mortuorio, inconmovible al tiempo y a la vida que pasaba ante sus narices.

Claro que en ocasiones, las cosas no son lo que parece, y forzoso es pensar que fueron tantas las que pasaron por la Torre durante estos años, que a uno le resulta difícil aceptar la circunspección de Maeso ante tal derroche de acaecimientos. Piensen que la plaza Mayor de Logrosán, la que lo es por derecho, fue trocada en los cincuenta en un huerto y cuatro calles adyacentes, de modo tal, que la vida huyó a la vecina de La Torre que, aun vigilada por la mirada castrense del teniente, hallábase sin embargo diáfana y dispuesta para feriantes y volatineros, vendedores, cordeleros y otros muchos artífices de la vida popular.

¿Qué pasaba por las mientes del teniente, por ejemplo, cuando el señor “milisierra”, individuo desaliñado donde los haya, descargaba en la pista su carro de zanahorias anaranjadas y aromáticas y realizaba allí mismo sus transacciones, sentado junto al montón en silla de anea, ostensiblemente chispo?

Este teniente, que durante nuestra guerra debió limpiar la zona de rojos, solía asistir mudo a las tertulias vespertinas de los viejos del barrio, sentados a la puerta de la fonda del Metalero. Mi abuelo Pedro Muñoz por ejemplo, era un incondicional. Y hasta allí me acercaba a pedirle una perra gorda para gastarla en pipas en el quiosco, unas veces de la Coscurrera, otras del tío Gatino, -que debía ser gran amigo del militar, pues no en vano su ventanilla daba justamente de faz con aquella legionaria mirada-. Cada tarde, cuando el sol descendía por el poniente y las cabras tornaban de la sierra relamiendo fachadas de colores, rampantes hasta casi alcanzar el mausoleo del teniente, que no ganaba para sustos, los hombres solían sentarse a la puerta de aquel parador, en tranquila conferencia. Avanzada la tarde, solían allegarse hasta la tertulia del metalero junto con mi abuelo Pedro, otros como Benito el esportonero, el tío Orículo, Miguel Moreno.

Antonio “Laña”, que vivía contiguo a la casa de Filiberto, alucinaba una noche de verano de 1964 en que unos saltimbanquis, con permiso del Ayuntamiento, representaban su número multicolor en la pista. La gente, en un gesto berlanguiano, traían sillas de sus casas para ver la película de Joselito que se proyectaba en una gran sábana colocada más o menos sobre la actual fachada del bar de Miguel Leandro. Como aún casi nadie tenía televisor en casa, nuestras mentes impolutas hallaban estos espectáculos callejeros irresistiblemente alegres y seductores, verdaderas fiestas populares. Y os aseguro que se repetían con frecuencia. Si no era el cine de verano, eran los volatineros o Sansón del siglo 20, un forzudo que ante nuestra atónita mirada y entre aplausos, arrastró un  Seat 800 cargado de gente, tirando de una soga con los dientes. Si, realmente el teniente Maeso no debió aburrirse durante aquellas cuatro décadas. De hecho, juraría sin temor a equivocarme, que algunos le vimos un mohín la noche en que una luz misteriosa se encendió en la Sierra de San Cristobal congregándonos a todos en la pista. Los extraterrestres habían llegado, pues no era normal que, pasadas las once de aquella noche veraniega y calurosa, unas luces extrañas e intermitentes lucieran en aquella oscura cresta. Y allí se juntaron decenas de personas que no daban crédito al prodigio. Estaba la señora Águeda, Miguel Leandro, mis padres, Pepa Ramos, mis amigos José Maria Jado, Benito Macayo, Miguelete, Filiberto, Paco “Hierbulajo”, y tantas personas mayores dando las explicaciones más variopintas. Cuando ya todos nos creíamos que Logrosán había sido elegido por los hombrecillos verdes para cambiar nuestras anodinas existencias, se vio regresar a Juan José Leandro y otros por la calleja del alcornocal, linternas en mano. Al momento las fantasías quedaron disipadas, la vida volvió a sus cauces y el teniente esbozó una de sus burlonas sonrisas.

En la primavera se instalaban en la Torre los cordeleros. Colocaban un instrumento clavado en el suelo a la altura de la casa de Orículo, y otro achiperre parecido con una manivela, frente al almacén que Miguel Leandro tenía justo enfrente de la casa de los Zarzo y por tanto, frente al rótulo del teniente Maeso. Entre uno y otro artilugio tendían las fibras, que girando la manivela retorcían formando filásticas, después cordones y finalmente la cuerda de pita, proceso que llamaban “colchado”.

De reojo o de frente, Maeso controlaba la vida de su plaza y con el tiempo llegó a acostumbrarse a los lamidos de las cabras, y a los vertidos de la vica de Petra, lanzados sin aviso al empedrado desde su ventanuco, o al aroma particular del estanco de su hermana Encarna en el que se religaban la fragancia de los Celtas, Bisonte y el Caldo de Gallina, con otro tipo de retobos humanos que la dueña acumulaba sin recato tras el mostrador de aquel local enrarecido. Menos mal que luego, en las fiestas patronales venían los tiovivos y los caballitos a alegrar la pista, y los turroneros de Castuera,  los churreros y los barquilleros, y por Santiago la abuela de Villa se colgaba su cesta de mano llena de exquisitos perritos cubiertos de azúcar sólida salpicada de pequeños confites de mil colores.

Ufano estaba el teniente cuando trajeron el agua corriente al barrio quedando relegado el pozo que había junto a la pista -que no era ya sino un peligro- y que desapareció finalmente cuando pavimentaron la plaza y la devolvieron a su nombre de siempre, ya rondando lo tiempos modernos. En aquellos intermedios, la señora Águeda y su familia habían vuelto de Alemania, la familia Filiberto, que era numerosa se cambió a una casa más grande a la vuelta del estanco, el metalero  y su familia emigraron a Barcelona, marchó también la señora Conce, el padre de mi amigo Paco “Hierbabuena” debió cansarse de ser el chofer de doña Petra Peña  y marchó con su familia a Talavera de la Reina. Otros aguataron el tirón, como la peluquería de Pesete, experto donde los haya en el manejo de la tijera. Miguel Leandro, por su parte, cerró la carnicería, y puso el actual bar de la parada.

Hace años que murieron muchos de aquellos convecinos, como las hermanas del estanco. Y hace también una eternidad que no vienen a la plazuela los cordeleros, ni el señor Benito el Esportonero. Seguramente murieron en su tierra y sus oficios, como muchos otros, perdieron su hueco por mor del plástico y el progreso. Sabido es que en Logrosán permanecieron hasta mediados los años sesenta zapateros, sastres, músicos y otros muchos artesanos. Los años setenta fueron una hecatombe. Se pavimentó la plazuela, los viejos se murieron, muchos nos marchamos de allí, vino la democracia, desaparecieron los quioscos, la pista y el pozo, fue arrancado el rótulo del teniente Maeso sin contemplaciones y dio comienzo una nueva etapa de la Plazuela de la Torre.

Cáceres, 11 de febrero de 2007                                © José Muñoz González.

24/10/2014

LECTURAS DEL FIN DE SEMANA: La Academia

Por J. Muñoz González (2009) -reedición-

POSTAL LOGROSÁN AÑOS 70 (1)Cuando tengáis algún pleito, -Dios no lo quiera, paisanos-, y tengáis que pasar a declarar por el Juzgado de nuestro pueblo, en medio de la pugna judicial, tratad de escuchar por aquellos pasillos y estancias algún rumor rezagado de años atrás.  Pues allí vivimos muchos de mi generación y aún de las anteriores, disgustos y gozos intensos, y allí quedó explicado por D. Emilio el sistema periódico hasta la saciedad, y las ecuaciones, y la formulación, y allí D. Serafín, nos enseñó los primeros balbuceos del francés, y Dª Antonia nos repitió durante años lo de hervir, servir y vivir, o la rebelión del bastardo Enrique de Trastámara, que pretendía el trono castellano.

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17/10/2014

LECTURAS DEL FIN DE SEMANA: Veranos de piscina

  Manuel Palacios   A partir del día en que, por primera vez, conocimos  aquel nuevo sitio… los veranos empezaron a ser de otra manera. Era más fácil encontrar, bañándose o sin bañarse, a mucha más gente en la Piscina que en el Río. Aunque costaba dinero, no era mucho, y además, cabía la posibilidad de comprar un carnet que valía desde menos de cien pesetas, a ciento y algo, al principio (menos de un euro), para ir siempre que quisieras. Abría a las diez o las once, y cerraba a las ocho o las nueve de la tarde.

   Había dos “plantas”, en dos niveles diferentes, separadas por un muro, con seto, comunicadas por una escalera de cuatro o cinco peldaños, sobre esa escalera, un arco muy arreglado, igual que los que había en el jardín de la Plaza. En la zona del Sur, la más elevada, se encontraba la piscina para niños, azul, con forma de habichuela, y, a un lado, a escala infantil, un tobogán blanco, ducha y fuente, en la que el agua salía por la boca de una rana pequeña, de unos veinte centímetros de altura. Un desagüe cercano, con la rejilla siempre plagada de insectos varios, parecía que había más avispas en la zona infantil, casi, que en la piscina grande. Ya es decir.

 piscina_3   En la zona norte, los reyes eran los cipreses…..y la cafetería, claro, no hay piscina que se precie sin una cafetería en la que haya, por lo menos, helados. Si que creo recordar que, ni los helados, ni los refrescos que se vendían en la Piscina, eran de fabricación “Palacios”…algo que se puede pensar natural. La publicidad de la Tele, y lo que se le antojaba, tanto a niños, como a adultos, es lo que veían en la televisión, pues bien: la “tele” no hablaba nunca de esos helados, los helados “Palacios”, completa, y absolutamente artesanales, y fabricados en Logrosán. Era el comienzo del fin de las pequeñas empresas familiares, en aras del desarrollo de las antropófagas empresas de diferentes tamaños, incluso supranacionales, y más allá del bien y del mal.

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10/10/2014

LECTURAS DEL FIN DE SEMANA: La Escuela. (Logrosán, 1965)

Lo que hoy llaman educación infantil, era entonces “La Frochosa” o “los cagones”. Lo recuerdo vagamente: una casa-escuela ruidosa con hedentina a cocido y barbería.

Casi nada recuerdo de las “Escuelas de la Ermita”, a las que nunca asistí. Recoletas,  con su parra en el zaguán, en medio del Barrio de La Virgen, sufren hoy la paradoja del silencio: el maestro jubilado, los niños ausentes. Nadie grita, llora o se orina en los pupitres. La Pizarra añora la zalamería blanca de la tiza. Las paredes y los bancos Escuelas Nuevasduermen huérfanos de la algazara. Más recuerdos guardo de las “Escuelas Nuevas”. Una desvencijada casona,  precedida de brandales y patios terreros salpicados de Moreras. Ramaje verde y espeso por el que hacíamos volantines y córcovos en el recreo. En la parte de las niñas, impartieron clase maestras como Dª Tili, que también ejerció la procura en los Juzgados, Dª Consuelo, maestra y comerciante, Dª Catalina, ya desaparecida, Dª Carmen, soltera y  elegante, Dª Ángeles, y otras que no recuerdo. A los niños, nos explicaba en párvulos Dª Barbarita, y mas tarde D. Manuel Montes, D. Zacarías, y un tal D. José María, maestro de agradable -aunque fugaz- recuerdo y castellano acento.  La escuela estaba rodeada de olivares que eran frondas prohibidas y misteriosas. Asomados a una cerca de piedra veíamos  el cementerio, la estación de tren abandonada, y la sierra de “los Poyales”. Sitios mágicos y soñados, pues el recreo era breve y se imponía el regreso a la legalidad del patio.          Quien recuerda esto, pasó finalmente a “Las Parroquiales”, que me parecieron más recogidas y familiares. La sección masculina la compartían D. Fernando, el director, quien, ante nuestra rudeza montaraz, solía epigrafiarnos como “más torpes que un cerrojo”. Y  D. Ángel, a quien debo la escritura, las cuatro reglas y otros rudimentos imprescindibles. La clase de éste último era de una gran poesía, no por el contenido, sin duda provechoso, sino por el panorama que ofrecían sus ventanucos. Desde las angostas ventanas veíase un mar de aceituneros, el río “Molinillo”, y en la hondura del paisaje, la sierra.

Mediado noviembre, la campiña era de una belleza tal, que invitaba a elevarse sobre la cantinela de la tabla del nueve, la Enciclopedia Álvarez o las jaculatorias, para sobrevolar el cementerio y el río con las cigüeñas. Así escudaré algunos novillos que hicimos en busca de  espárragos por los cercados y caminos de aquel valle, y muchos otros paseos en las tardes otoñales en los que bajábamos por el barranco que a modo de vertedero rompía de la trasera de San Mateo hasta bajar al Molinillo. Ya allí, unos íbamos a pájaros, otros a nidos, a espárragos o a pescar. Desde allá veíanse las lucernas de la escuela, sin que ninguno de nosotros sospecháramos que aquella casona era la puerta de la ciencia, y sí una cárcel que nos privaba del sol y los aromas, de los pájaros y el misterio de los pradales y la sierra.

Y es que mientras el mundo gestaba revoluciones y democracias –corrían los sesenta-, mientras el siglo se desembozaba con vehemencia de los recuerdos del diecinueve en los periódicos, en los bulevares de Europa, en la guerra fría, nosotros acudíamos -el cabás de madera bajo el brazo- a “Las Parroquiales”, y en las tardes pardas de noviembre, mientras el aguacero golpeaba los ventanucos de la escuela, coreábamos tablas y canciones, aprendíamos ortografía y gramática, o la vida del Cid Campeador, como si extramuros de la escuela y de España, solo estuviera el caos.

         En estos años, recibíamos, en fila, un vaso de leche en polvo, –Franco no quería niños bajitos-. Y, llegadoescuela11mayo, salíamos antes por la tarde a cantar a la Virgen letrillas en las que marchábamos con ramos de pensamientos, de lilas, violetas, crisantemos: Venid y vamos todos, con flores a María, que madre nuestra es...

A la entrada de la escuela, franqueada la portilla, estaba el salón parroquial, y a la izquierda, cruzado un pasillo de cielo vano, se abría un patio de tierra, sitiado de lienzos pedreros por todos sus vientos, excepto por el norte, despejado a los olivares y al farallón de la sierra.

Felisa, mujer redonda y morena, risueña y bonachona, limpiaba la escuela. Ocupaba una vieja casa adosada a su costado. Y no se sabía donde había más niños, si en las aulas, o en la casa de Felisa, cargada como estaba de una progenie generosa y variada, de niñas guapas y niños avispados.

         Aquel Don Fernando, hoy avellanado por el tiempo, ya no sale a pasear vacilante por la plaza, como solía. escuela14(2)Pero hasta hace poco, al observarle en sus cortos paseos, apuntalado de bastón, me preguntaba y me pregunto por sus recuerdos. Tantas caritas durante esos años, batahola infatil, coplillas a María en mayo, colas de leche, el recreo y la vista del camposanto desde el ventanal. Él, como muchos otros viejos dómines, escuchará el eco lejano de la tabla en el silencio de sus idas y venidas, y recordará a Viriato, el victorioso caudillo asesinado a traición por sus lugartenientes, los Quebrados, la Geometría y la Gramática, y enfrentará la democracia con aquel régimen que enviaba leche en polvo a las escuelas, y la España del caudillo con ésta multilingue con LOGSE y sin mili. La Paz de aquellos olivares, en fin, con la aldea global y el correo que llaman electrónico.

Bastón en mano, silente, imagino que meditará sobre el ariete de la vida, su avance impío. Aquellos recuerdos, deben hacer de su vejez un remanso. Y más, cuando sentado en los soportales del Ayuntamiento, haya visto pasar ajenos aquellos infantes acrecidos.

Le he adivinado en tales ocasiones una cimbra graciosa en el bigote, una sonrisa: cual si reconociera, entre satisfecho y añorante, la propia mano en sus cimientos.

José Muñoz González

Cáceres, 21 de Noviembre de 2000

03/10/2014

LECTURAS DEL FIN DE SEMANA. La Mina: un bosque de misterios.


bosque de la mina bnLa Mina era un mundo misterioso para los que ahora rozamos los cincuenta. Al misterio colaboraban la verja y la densa vegetación que impedía ver con claridad el bosque subtropical de helechos gigantes, palmerales y flores del paraíso, adorno de  jardines  y construcciones de estilo colonial que guardaban la esencia del pasado minero y misterioso del Logrosán próspero de principios del siglo 20.

Todos recordareis la prohibición terminante de saltar aquella pared bajo pena, no solo de sanción por la autoridad, sino lo que era mucho peor, de hundirse para siempre en un abismo de cientos de metros ya que la mina estaba plagada de traidores socavones y hueca por debajo, como todo el pueblo, pues las galerías, aseguraban los mayores, llegaron en busca del mineral a casi todos los rincones del término.

Por eso, durante toda nuestra niñez y juventud hubimos de reprimirnos de explorar aquella maravilla y conformarnos con apenas mirarla con infinita curiosidad encaramados a la hermosa celosía que, ya por si sola era una especie de preludio de los tesoros que guardaba.

Y así sentíamos una mezcla de compasión y envidia por los muchachos más traviesos que desafiando lo prohibido saltaban y se adentraban en el misterio perdiéndose entre la maleza de modo que parecía propiamente que era la última vez que los veíamos.

Cuando los de aquí paseamos hoy tranquilamente por la carretera cercana, no podemos detener el reflujo y el recuerdo de nuestra imaginación alimentada por las historias de nuestros padres y de las gentes de edad que nos hablaban de ingenieros y  muchedumbres trabajadoras, de prosperidad y de un Logrosán de más de nueve mil habitantes entre los que se contaban sastres, zapateros, músicos, esportoneros, cesteros, carreros.

Un lugar emblemático de Logrosán, sin duda. Por eso, aún siendo consciente de que el tiempo arrambla con todo y comprendiendo que el progreso es necesario y hasta imprescindible, sin embargo, no le falta razón a José Gabriel al afirmar que cuando las máquinas barran aquel recinto, una parte importante de nuestros recuerdos y de nuestra fantasía se borrará para siempre.

José Muñoz González.

Enero de 2007.

26/09/2014

LECTURAS DEL FIN DE SEMANA:Lugares encontrados / nombres perdidos

Lugares encontrados / nombres perdidos

Las Palmeras 02Por JMGOL

 

Seguro que no ha sido queriendo.

Seguro que alguna vez tuvieron sentido, pero . . .

 

Dónde está la torre de La Torre?

… y las palmeras de Las Palmeras?

… y el arroyo de El Arroyo?

… y la fuente de La Plaza de la Fuente?

… y el cemento de La Calle del Cemento?

… y el moro de La Fuente del Moro?

… y las palomas de El Palomar?

… y los helechos de “El Jelechar”?

… y el estudiante de La Cancha?

… y lo “colorao” de los Terrenos?

… y el mar de la Fuente de la Marina?

… y los romanos del Puente?

… y la vía del otro Puente?

… y el tren de La Estación?

… y los mineros de La Mina?

… y el molinero de El Molinillo?

… y lo nuevo de Las Escuelas?

… y los cines de La Gran Vía?

… y el Sr. Drácula de La Casa?

 

Menos mal que nos quedan, …

… los alcornoques de El Alcornocal,

… y La Cerquilla, …, aunque esté lejos!

 

 

20/09/2014

LECTURAS DEL FIN DE SEMANA: Canto de Verano

Manuel Palacios      Decir verano, en nuestra tierra, incluye aceptar, quieras o no,  un par de realidades indisolublemente unidas a esa estación: la más importante se deriva del período de vacaciones más largo del año, eternas parecían, incluso. Y eso significaba… ocio sin límite de tiempo, o tiempo, sin límite de ocio.  Malacostumbrarte a hacer lo que te salga de la panocha. Pisar en casa, lo justo para comer, cenar o dormir. Sin obligaciones diarias, o tener que rendir cuentas de ningún tipo, a ningún profesor, aparte de las clases matinales de recuerdo en la “escuela de la Pepita”, y que hacían, de esas vacaciones, “un tiempo algo menos salvaje…”. Quedabas tú solo, ante los peligrosos vicios, ya que dicen que “el ocio es la madre de todos los vicios….”, no dudo, en absoluto, de que “mamá ocio”, debe divertirse, y “a lo grande” con sus hijos, todos esos vicios. Esto es así, y  a mí me encanta que, tanto la gente, como los conceptos,  se lo pasen en grande. ¡Faltaría más…!.

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