Música, literatura y emocionantes cartas de despedida en el sentido homenaje que Manolo recibió de su pueblo, y que contrastan con la polémica carta publicada por su esposa en las redes sociales que reproducimos aquí.
JOSÉ MUÑOZ. El pasado 29 de abril, a partir de las 20:30 horas tuvo lugar en la iglesia parroquial de San Mateo de Logrosán un homenaje a la memoria de Manuel Palacios Loro, fallecido como todos saben el pasado año 2016, organizado por la coral “Manuel Palacios”, en colaboración con sus amigos. En el acto, se produjeron diversas actuaciones musicales de piezas clásicas interpretadas por la propia Coral, así como por el grupo infantil de Iniciación a la Música, el grupo formado por Berta y Antonio Palacios, o las interpretaciones de la Coral “El Bosque” y la Coral “Manuel Palacios”. Destacó además la magnífica interpretación de una pieza de Benedetto Marcelo por Miguel Gómez para flauta travesera y piano.
Por otro parte, se sucedieron lecturas de textos literarios o de recuerdos y semblanzas por parte de sus amigos, como Jacinto Morano, Marisol Carranza, o Maite Piñas.
Finalmente le fue entregada por el Alcalde, Juan Carlos Hernández, a sus familiares la Medalla de Oro de la Villa de Logrosán.
Ya fuera del templo, tuvo lugar tal vez la parte más fresca y espontanea del homenaje, cuando un grupo de amigos músicos de Logrosán, entre los que se contaban Miguel Ángel Peña, Antonio Madroñero y Antonio Palacios, entre otros, interpretaron admirablemente, con sus propios medios, temas de Pink Floid, Los Beatles, etc. Actuación a la que se unieron los hijos del homenajeado, Gabriel Palacios, que interpretó temas de Jhon Coultrain con Saxo y Noel Palacios que interpretó a la guitarra, la que dijo fue la última canción que estaba componiendo junto con su padre cuando falleció, titulada “Desafinado”.
El homenaje resultó un éxito de participación, sentimiento y calidad en las intervenciones y por ello, parece que ha producido una gran sorpresa y estupor la siguiente carta publicada por su esposa Natalie Moulergues en las redes sociales:
«Soy Nathalie Moulergues, esposa de Manuel Palacios. Mi hijo Noël traía una carta mía en el homenaje que se le hizo el sábado 29 de abril en Logrosán. Ya que no le dejaron leerla, la publico:
Buenas tardes,
Mi madre no está con nosotros por varias razones.
Le habría gustado apreciar el homenaje que cada uno habéis querido brindar a uno de vuestros más queridos amigos. ¡Por supuesto!
Y os lo agradece profundamente, sabiendo lo mucho que os quería mi padre. ¡Suerte que habéis tenido de conocer sólo el Manuel amable y abierto a todos!
Quizas no sepáis que existía un Manuel amargado y desilusionado, a lo mejor el más auténtico e íntegro, que sufría por las trabas de su entorno, por las trabas de su cuerpo. Sufrió cada vez más, hasta un punto de no retorno. Eligió un mundo más grande, más libre, el mundo que buscaba la perfección, de Juan Salvado Gaviota de su juventud, el mundo que no envejece de Peter Pan, Los mundos míticos de la Odisea de su infancia.
Rehusaba todas las formas de poder y se estaba alarmando en los últimos tiempos por el aspecto que tomaba la humanidad, por la agresividad y violencia que adquiría el hombre, y su degradación, tanto en España, en Europa, o a nivel mundial. Las formas de poder contra las cuales más luchaba eran las religiosas y las políticas.
Por eso, mi madre estuvo muy incómoda y expreso en nombre suyo este malestar de tener que agachar otra vez la cabeza y callar otra vez delante de estos dos poderes hoy reunidos y representados por la Iglesia y el Ayuntamiento. ¡Que amarga ironía !
Mi madre piensa que homenajear una persona es no sólo respetar las opiniones de esta persona sino también promoverlas, y cree que hoy estamos traicionando de una manera las de mi padre: hoy hablan y quieren escribir su epitafio los contra la voz de quienes Manuel se levantaba:
-contra los que predican pobreza, siendo los más ricos, predican generosidad, siendo los más acaparadores, predican la confesión, siendo los menos transparentes.
-contra los que afirman que lo van a cambiar todo, para que todo quede igual, como en el «Gatopardo». Estos no pueden reconocer los méritos de Manuel siendo parte de sus preocupaciones en vida. Además, a título póstumo, ya es tarde! Se prestó poco interés a sus proposiciones como médico, o como músico: entonces cualquier reconocimiento oficial ahora está desplazado, más cuando se quiere plasmar sus virtudes morales y espirituales en una pobre medalla, símbolo material e irrisorio de los que despreciaba él. A la altura de esta gran voz que se calló, sólo está el humilde silencio…Os pido por favor un minuto de silencio para honrar su memoria, y el dolor de los suyos, en especial, su madre y su esposa. Gracias»

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