CRONICAS: Lecturas del fin de semana

Kioskos, dulcerías, panaderías, más instituto y agradecimiento definitivo a Don Emilio y Doña Antonia («la licenciada»)

Por Manuel Palacios

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KIOSKOS, DULCERÍAS, PANADERÍAS, MÁS INSTITUTO, AGRADECIMIENTO DEFINITIVO A DON EMILIO Y DOÑA ANTONIA, “LA LICENCIADA”

Dedicado a Don Emilio, Doña Antonia, Emilio Peña, Choni, todos los docentes que conozca, Pepita Abril, Margarita Sánchez, Nuria Regodón, Don Manuel Montes, Goyo Morano, Don Victoriano, Juan Francisco Caminero, mi tío José Jiménez Palacios, mi maestro Luis Felipe Pallardo, Lucas Tomás, Don Faustino y todos los buenos profesores (no hay tantos) que me han enseñado a apreciar la Vida a través de las tonterías de un Sistema inhumano nacido para desunirnos y así poder perpetuarse.

    No se puede explicar la vida de un pueblo en aquellos años sin hablar de los kioskos. Llegaron a convivir tres de ellos, uno en la Torre, otro el de la Coscurrera, que lo puso, muy hábilmente, al lado de la puerta del Colegio, ahora Instituto y el más grande e importante, el de la Ramona. una pequeña caseta monísima de madera. Cuatro metros de larga, entre dos y tres de profundidad y menos de tres metros de altura pintada de verde. Puerta trasera  de acceso para  las que despachaban: Ramona y sus dos hijas, gente tremendamente familiar y simpática, daba gusto ir a comprar cualquier cosa. Dos batientes, unidas con bisagras a la parte superior, se abrían hacia fuera y se mantenían abiertas, sirviendo, igual  de parasol que de protección para la lluvia, gracias a unas sujeciones de madera, dejaban completamente a  la vista el interior, y un mostrador  que ocupaba todo el largo de la caseta, creo recordar que había una viga en el medio. Los otros Kioscos eran de metal y cristal y se debían convertir durante el verano en auténticos hornos. No el de la Ramona, que, además, estaba, prácticamente, a la sombra de una morera,  en el Cristo, delante de la fachada sur, cerca de la puerta de la ermita y de la del cine. Igual que los comercios a los que ya me referí, destilaba olor particular, mezcla de todo lo que se vendía allí,  recordemos otra vez que los malditos plásticos aún no reinaban en este planeta y que, normalmente, si pedías patatas fritas te las daban en cucuruchos de papel de periódico. Las pipas empezaron a venir en bolsas cuando yo no había cumplido aún siete años. No recuerdo si  estaban abiertos prácticamente todo el dia, creo que sí, y, cuando había cine, normalmente  jueves y domingo, muchas  veces hasta se tenía que guardar cola. Me encantaban los caramelos de nata. Cuando alguien los comía en el cine, a su alrededor se extendía penetrante, ese olor dulzón y sereno que, a algún goloso le habrá hecho dirigirse a su madre para pedirle dinero e ir a comprar….caramelos de nata.

     Había algunas chucherías de forma  peregrina, nada que ver con las boutiques de los actuales templos del consumo, diseñadas para ser consumidas con sumo gusto. Son  industriales,  chorrean sustancias parecidas a caucho, rebosan colorantes y aditivos químicos y andan más destinadas a llamar la atención de los ojos, que a alimentar de ninguna manera. Eso sí, engordan….no, no son  las chucherías las que engordan; engorda el que se las come, y  a base de bien. Se vendían pastillas de «leche de burra», no sé de qué estaban hechas, y tampoco puedo comprender cómo le pueden gustar  a alguien, que las he probado, con lo goloso que soy, y me empalagaron, regaliz rojo, regaliz negro industrial y regaliz negro (del bueno bueno), palodulce, aceitunas, cacahuetes, patatas fritas, altramuces o chochos (a Teresa Mordijuyes le encantaba llamarlos así), entre nosotros, son un alimento de primera, a tal punto que se puede sobrevivir largo tiempo comiendo sólo altramuces,  juguetitos y un larguísimo etcétera que tiene que concluir por las pipas.

     Las pipas y España,  de toda la vida, han disfrutado de una relación estupenda. Siempre dije que era fácil saber si  está uno en nuestro país, porque se veían cáscaras en  las calles de todas las poblaciones. Creo que cada vez se comen menos, seguramente son pasatiempo de países sin mucho dinero, en aras de aperitivos menos trabajosos de disfrutar, y bastante menos sanos. Me encantan las pipas, como les gustan a todos los que hemos nacido, prácticamente,comiéndolas. Era el postre predilecto de Vicente Fuentes. Acepto perfectamente que muchas personas, no familiarizadas con el asunto, no lo entiendan, ya sabemos que es demasiado trabajo para el resultado, dos golpes de incisivos: uno casi en la punta, y otro más atrás para abrir la cáscara, entra la lengua y saca la pipa pegada directa para comer. En aquellos años con una peseta tenías para un ratito de entretenimiento. Las cáscaras se tiraban,  sin remordimiento alguno de conciencia cívica, al suelo sobre el que te encuentras, basura ecológica. Del cine he visto salir algún saco grande, o dos, de cáscaras tras una función bien repleta de público. Por cierto: el cric-cric de los comedores de pipas, ya lo dije, formaba parte de la película, de la misma manera que  el calor tórrido está indisolublemente unido al mes de Julio. Para algunos, forasteros, o claramente  extranjeros, se hacía  imposible  ver una película en condiciones; el ruido de las pipas los distraía de lo que pasaba en la pantalla, a nosotros no, estábamos más que acostumbrados. Llega a ser un hábito vicioso. Hasta que no terminas la bolsa no paras. Seguro que hay muchas casas aún en las que se ven las películas de la Tele pertrechados con unas cuantas bolsas . También es verdad que las pipas de antes no eran tan grandes, de todas formas, cuando están buenas, están muy buenas, lo dice un aficionado cerrado. Me encanta comer pipas, vuelvo a la infancia.

     La Coscurrera era una mujer mayor. No estoy seguro de que fuera ella la del kiosco de la Torre y se trasladara, pero tuvo el acierto pleno de ponerlo a la salida del Instituto:  . A veces me he preguntado cómo era posible que una persona de esa edad estuviera trabajando aún, seguramente yo la veía mayor de lo que fuese en realidad, con pañuelo a la cabeza, su labor entre las manos, tarea que abandonaba cuando alguno se acercaba con intención de comprarle algo, pelo blanco recogido con moño, pañuelo a la cabeza,aspecto bonachón, bonachón, gafas de culo de botella,  falda negra,…. es que tarde o temprano se te muere alguien cercano, y luego otro alguien y otro… Las mujeres, a partir de cierta edad, siempre terminaban vestidas de negro. Las había que comentaban….pobre señora tal….es que la persigue el luto (sin ir más lejos: Josefa Loro). El luto, como todos sabemos, aunque  va perdiéndose como costumbre,  no es animal, ni  recluso de otras épocas, sino convención social muy arraigada desde época de los romanos,  y a la que hemos sido especialmente adictos en todos los países europeos de la cuenca mediterránea. Por cualquier razón que fuese, todas las señoras mayores de Logrosán siempre estaban vestidas de negro, debían de pensar que ya daba igual, ellas iban siempre de luto. No he vivido yo el castigo de los rezos y los cabodaños, y la viuda que no volvía a poner los pies fuera de su casa, pero eso ha existido, y en el siglo XX, en Logrosán.  Aparte, es color cómodo, dicen que adelgaza y sienta bien. Además se mancha mucho menos que el blanco.  La Coscurrera  vendía de todo en su pequeño cuchitril al lado del colegio, conozco chicas que se gastaban el dinero en chucherías, chicles, gominolas. Los pavos íbamos más por camioncitos de plástico y …cromos. Todos coleccionábamos los mismos cromos, el trapicheo del recreo estaba asegurado. Sobre todo cuando sacaban algún álbum nuevo al mercado.

    En los últimos tiempos que yo pude disfrutar le dio por vender «puntos», sobrecitos azules de los que, casi todos decían al abrirlos:  «mala suerte, pruebe otra vez…»  o cualquier idiotez parecida. Tontos de nosotros, si comprabas cinco pesetas (llegó a ser mi paga del domingo) y, de los cinco, sacabas uno de cinco, invertías en comprar otros cinco y….seguramente ahí te habías quedado sin nada, a la segunda. Una vez me salió uno de 25 y, aparte de ponerme muy contento, no sabía en qué gastármelos, no tener dinero es un problema,  tener demasiado, muchas veces…igual o peor, que se lo pregunten a algunos de los que están entre rejas.

    También se abrió un local que era cochera, con dos o tres futbolines que hacían las delicias de los chicos del Instituto al otro lado de la carretera. La señora tenía un hijo retrasado, Telesforo, o Foro, que decían que era violento, pero yo sé que los chicos del Colegio no paraban de provocarlo. Entiendo perfectamente por qué se portan así, pero yo no puedo perdonarlo, es una cuestión de educación, y si en casa no te lo enseñan…no podemos pretender que un niño lo aprenda solo.

     Por debajo del Bazar que llevan, en la actualidad, Antonia Perdigón y Diego Casco había una casa que sigue teniendo una virgen del Consuelo en la fachada con dos faroles, desde una de las ventanas de esa casa he escuchado yo cantar la única saeta que recuerdo, durante una procesión de Semana Santa, me impactó sobremanera el silencio de fondo, es muy sobrecogedor y genial recuerdo. En esa casa vivían dos magníficas pasteleras, «las Amparos». Tenían la puerta de la tienda frente a la puerta de la citada casa, al otro lado de la carretera, y fabricaban unos brazos de gitano dignos de un buen premio en cualquier concurso internacional de  repostería. Los hacían de cabello de ángel y de crema, los míos eran los de crema. Se cortaban a lo ancho y quedaban de tamaño mediano . Como aquellos, de sabrosos , nunca he vuelto a comer ninguno. Se entraba. Se bajaba un escalón y a la derecha estaba el expositor, al fondo el obrador después de un estrecho pasillo, Vendían perrinos de Santiago, merengues de infarto, madalenas, perrunillas, supongo que galletas. Todas las panaderías del pueblo también hacían dulces, pero entonces mucha gente se hacía la bollería en casa para el consumo familiar y las cocían en cualquiera de los hornos existentes, entre otros el de la Calila, Chichibú, Pascual, tío Andrés. Uno de los olores más penetrantes y agradables que pueda yo conocer, como a «Paraíso Terrenal», el de una pastelería o una panadería. Una pena para los dientes de los que allí trabajan, que, de tanto polvo de harina, se pican y se estropean con una facilidad exagerada. La otra pastelería que yo conocía era la de la teresina Ávila, de igual o mejor calidad, quedaba enfrente del Spar actual. Y ya que estoy  hablando de ella, que bien sepa que siempre la aprecié un imperio, esté donde esté, porque hace poco que ha fallecido,  lo cuento, y lo cuento para ensalzar la inteligencia y el desparpajo de su hija, que conste….

     Una vez me dijo mi madre que si podía hablar con la hija de la Teresina, supongo que  andaba en edad de ser  libre y liberarse, eso no lo considero nada malo en la actualidad, pero en otras épocas también he pensado que todo el mundo tenía que ser «como Dios manda», así que, ni corto, ni perezoso, una Navidad en la que íbamos de la Torre a la Plaza. En plan «asesor», y metiéndome a faenar donde ella no me había llamado, no sé qué fue lo que le dije, pero la contestación no dejó ningún lugar a dudas. Ahí se terminó todo intento de diálogo, un jarro de agua fría es poco como comparación con la respuesta, por otra parte, tremendamente inteligente, y totalmente cáustica, que fue, incluso, cantada: «Y yo un consejo te doy…. (la segunda parte iba más lenta y marcando cada sílaba con su altura tonal correspondiente, como en los dibujos de la tele) porque Popeye el marino soy!!!….piii, piii!!!!». Lo tuve muy  bien empleado.

     También había «petisús», término que entendí cuando aprendí el francés. El mejor sitio donde se puede aprender una lengua es en la cama…con un curso de discos, siempre pensais mal los lectores. Pues resulta que quería decir «petit chou», es el nombre francés del pastel en cuestión (repollo pequeño, en español queda divertido), son más grandes que los  «pet de none», al que piense que la lengua francesa, con eso de que suena siempre bien, no es vulgar, le sorprenderá, igual que me sorprendió a mí. Son un poco más pequeños que los «petisús» , como buñuelos de viento, y la traducción literal es «pedo de monja», ¡¡¡arrea Blas, que te «keas atrás»!!!, frase que, a don Emilio le gustaba administrar a un amigo nuestro de igual nombre, Blas Costa, vecino del Pocito, y ya citado en otros capítulos…..

    A Don Emilio, siempre los alumnos,  lo llamábamos «el sheriff». Fácil deducir por qué. Era el que más poder tenía en el Cole. Llegaba con su Renault 6 amarillo claro y aparcaba bajo las escaleras de la entrada principal. Mi padre tuvo otro R-6 igual, llegó un vendedor de Seat, lo acompañó mientras probaba ese nuevo modelo y, después de cinco minutos, le dijo el vendedor, muy seguro de su triunfo…»¿se da cuenta de lo que tiene usted entre las manos?» y mi padre añadía cuando lo contaba: «pues no, no me daba cuenta, que si me llego a dar cuenta de lo que tenía entre las manos, compra el coche s.p.m.», y es que no ganaba para arreglos desde que lo tuvimos. Mirando con curiosidad desde fuera, en la parte delantera del asiento  del conductor, en el  R-6 de Don Emilio, se apreciaban , al igual que en la pechera de unos cuántos jerseys, y chalecos,  algunos agujeritos con borde negrillo, agresiones de pavesas encendidas que,  de los humeantes «caldo de gallina» , caían  de cuando en cuando, inadvertidamente, y proseguían su combustión sobre cualquier tejido, que, evidentemente, se quemaba sin remedio. Alguna  pechera, siempre según las malas lenguas,  parecía un colador, yo nunca me fijé.

    Durante las clases no faltaba el típico «tiro al blanco» de algunos traviesos que,  con papel masticado en forma de bolita, y  usando el cuerpo de un bolígrafo BIC, a modo de cerbatana acompañado todo de un soplido  brusco y masivo de aire, apuntaban, casi siempre, al pequeño Cristo crucificado, diana pasiva donde las haya, a mí nunca se me ocurrió hacerlo, «¡oh, irreverencia rayana en el sacrilegio! «. El crucifijo se encontraba encima de la pizarra, . Siempre dijimos que, aunque algún día lo quitaran, el sitio  quedaría dibujado en «negativo» entre las bolitas de papel que habían fallado su objetivo. Idea gloriosa donde las haya, la vimos realizada, parece que cuando se limpiaba, al Cristo, inaccesible, no se lo tocaba. Todas las clases tenían el mismo, una escultura contemporánea, todas tenían más o menos bolitas de papel pegadas a la pared alrededor del Cristo, es que creo que las que le daban, rebotaban y se caían al suelo.

     Doña Antonia era gallega, de Bayona, creo. Curiosamente en aquella parte de la geografía se educó otro personaje célebre de Logrosán, al que yo no conocí: Don Jorge Haccart Rousseault, hijo de belgas que vino para trabajar en la mina. Parece que estuvo en un colegio religioso allá por esa zona, ya citada de Galicia, parece demasiada coincidencia. No sé si había alguna relación entre ellos. El pobre de Don Jorge tenía muchísima pasta, pero llegó la Segunda Guerra Mundial, no pudo retirar el dinero del Banco y se arruinó, cosas de las guerras, y cosas de los alemanes. Parece mentira que, después de que el resto de los países les perdonaran la deuda  de las dos grandes guerras que han organizado en el Siglo XX, una deuda astronómica que, en el caso de que la hubieran tenido que pagar íntegra, deberían haber estado trabajando prácticamente como esclavos del resto de Europa, sobre todo de Grecia, ya que, con ese país la deuda  era especialmente elevada, y tendrían que haber seguido en condiciones de esclavitud hasta cuatro o cinco generaciones. Mira tú: todos los países del mundo le perdonan la deuda a Alemania y éstos caciquillos siguen aún con la idea de Bismarck de una gran Europa unida pilotada por Alemania y con mano de obra barata de los países del Sur. A los alemanes les interesará siempre  arruinar a los países del Sur;  Italia, Grecia y España somos la residencia de ancianos de sus jubilados de oro y platino. No andan por la labor, de ninguna manera, de que salgamos de la ruina, así, sus jubilados están muy contentos con su pensión, viviendo en «La Tercera Europa», comprando casas en la costa o en las islas a precios irrisorios y disfrutando de la hospitalidad de la sencilla gente española. No somos tontos, señora Merkel, y una generación entera perdida en España, gracias a sus asquerosos manejos, creo que les va a reclamar, esta vez, hasta el último céntimo de euro antes de que pasen veinte años. Y esa vez me gustaría que no hubiese perdón. Miremos los libros de Historia…y no permitamos el mismo rollo otra vez, ya está bien de prepotentes con cabeza cúbica.

     Pues el citado Don Jorge era el dueño de la «Lanchuela de Jorge», la que tuvo que ser una preciosa casa, en la actualidad está en ruinas e invadida por la maleza, en plan romanticismo sin límite, y en  un lugar muy apetecible. Desgraciadamente, el dinero anda en  manos de pocos,  y poca gente dispone de líquido para comprar en estos momentos. Una de sus hijas se casó con Tío Ramón.

     Y, volvemos al tema principal:  Doña Antonia y su clase, buena persona como «leitmotif» (idea aglutinadora, en ópera melodía recurrente relacionada con un tema). Un alumno a pie de encerado, muy buen amigo, habiendo sido preguntado por el nombre de un verso largo, podía ser un «alejandrino», ella le decía «si, hombre, sí, seguro que lo sabes!!!…, ánimo, a ver,  chicos, lo ayudamos entre todos!!!!. ¿se lo decimos ?, a ver:….»¡A Coro!»…bueno,  antes de que te ayuden: ¿¿cómo se llama??», a lo que mi amigo, escorado hacia el encerado de refilón, con la tiza en la mano y la mirada perdida en algún lugar del suelo entre su posición y la de la profesora,  después de hacer un gesto de resignación, elevando los hombros, es verdad que sin mucha convicción, como diciendo ¡Vale, si usted así lo quiere…! respondió ¡¡¡»Acoro»!!!.

     En Segundo o Tercero de Bachillerato, Doña Antonia tuvo la brillante ocurrencia (que duró, me parece, más de un año) de convertir sus clases en una especie de torneo o concurso. Por aquel entonces había un programa de la tele que se titulaba «Cesta y Puntos» en el que se «peleaban», contestando preguntas,  equipos de alumnos pertenecientes a Colegios de toda la Geografía española. Creo que fue ese programa el que le debió dar la idea.  Ella explicaba la lección y luego hacía preguntas sobre todo lo que habíamos visto hasta ese momento, de Lengua, de métrica, de Historia, de Geografía y latín.  Apuntaba el resultado, pero cada uno tenía que acordarse de «las que llevaba». Si no se respondía, o se respondía mal, la pregunta saltaba al siguiente, y al siguiente, y así sucesivamente, hasta que alguien la contestaba de forma correcta. Éste se apuntaba una. Cuando llegaba a tres, se cambiaba por el primero que había sido preguntado y, lógicamente, no había sabido responder con corrección. Muy interesante. Empecé a estudiar los temas antes de la clase. Gabriel (mi amigo Rex, del que voy a hablar mucho más extensamente) me contó, sin mucho entusiasmo, parecía que se los quería guardar para él solito, los siete montes de Roma, facilones. Los tres primeros eran los tres cines de Logrosán : Capitolino (Cine Capitol), Aventino (Cine Avenida), Palatino (cine Palacios), Quirinal, Viminal, Celio y Esquilino. De la misma forma nos aprendimos la lista de los reyes de Roma antes del primer Triunvirato: Rómulo, Numa Pompilio, Tula Hostilio, Anco Marcio, Servio Tullio, Tarquinio Prisco y Tarquinio el Soberbio. Lo de los Reyes Godos no nos tocó aprenderlo, era de otras épocas. Mira tú que sigo teniendo que escuchar que no se debe aprender de memoria ..Que se lo digan al que tiene que memorizar un papel extenso de una obra de teatro. Si no ha ejercitado la memoria desde pequeño….arreglado está. Un ordenador, en los tiempos que corren, es una herramienta genial, pero no cultiva la memoria, sino que la delega a un almacén externo. Si se estropea….qué haces????. Creo que hay mucho malvado interesado, de muchas maneras diferentes,  en que la memoria de los ciudadanos no se ejercite y la inteligencia sea la justita para desempeñar el trabajo que se consiga con más o menos diligencia. No interesa un pueblo que piense, y tampoco que recuerde mucho, aparte de que esos mismos interesados malévolos saben que las cosas malas, o dañinas,  quedan borradas muy pronto, gracias a una genialidad funcional, como de «autolavado», absolutamente automática, involuntaria y fundamental para una higiene emocional básica por parte de ese pedazo de regalo evolutivo que es nuestro cerebro humano y su relación con las emociones. No es como la informática real, que no olvida nada. Y eso va a traer muchos quebraderos de cabeza a partir de ahora….porque el ser humano debe tener capacidad de olvido, y cualquier técnica «incapaz de olvidar» resulta, por definición «antihumana».

      Por los dos primeros pupitres de la clase de Doña Antonia nos peleábamos tres alumnos, que nos habíamos tomado aquello….como muy a pecho. Cuando menos resulta curioso que las peleas intelectuales no degeneraran jamás en personales, porque somos tres amigos acérrimos de toda la existencia pase lo que pase y parezca lo que parezca: Toñi Mauricio, Mayte Piñas y un servidor. Me gustaba ser el primero, pero no duraba uno mucho allí. Cuando alguien del fondo sacaba a uno de delante había jolgorio controlado en los profundos interiores de mucha gente, lo mismo que circulábamos por los primeros bancos, nos íbamos al último, que era como estar de «observadores al acecho», con el aliciente de que, el que se encontraba «al final», podía uno incluso consultar el libro, porque tenía todo el tiempo del mundo antes de que le llegara la pregunta….Muy divertido todo, pero cada vez que tenía que irme para el final, me llevaban los demonios. Ni siquiera pensaba en cómo  se sentían los que, habitualmente, estaban  detrás…

      Un buen día, con  excelente criterio de persona clarividente, lista y enemiga de la creación de  diferencias entre los seres humanos, Doña Antonia decidió abandonar el «extraordinario» juego. Terminó por no ver con buenos ojos aquella especie de «concurso» en el que todos jugábamos contra todos. Se dio cuenta de que los que siempre estaban delante cogían complejo de «primeros», y, de la clase, solamente se mataban a estudiar ellos, yo incluído. De la misma forma, los de atrás (y eso era mucho peor) cogían complejo de «últimos» y no daban un palo al agua.

      Y ahora viene lo importante, es una conclusión, y me vais a permitir que me explaye un poco, por favor, es que tengo mucho que decir al respecto. El mundo de la competición no es humano, sino inhumano….incluso «antihumanidad». A muchos listos les conviene que, los que vivimos todavía, estemos siempre peleándonos entre nosotros por ser los primeros, conseguir las cosas que queremos, vivir mejor, tener más que los otros, y un largo etcétera.

      El mundo, siempre impuesto, de la competición a ultranza, propicia la avaricia, la envidia, el engaño, la soberbia, la gula, la ira, la lujuria,…Vamos, todos los pecados capitales con excepción de la pereza. Empeora muchas veces a las personas que toman parte en la propia competición, en el posible caso de que sean siempre los ganadores y, a la vez…., lo que sigue  es, exagerada y terriblemente importante…, anula «ad vitam aeternam» a muchos otros, tremendamente válidos, que no van a poder, de ninguna manera, llegar nunca a ser los primeros, creándoles la sensación de que, ni son nada, ni valen para nada,  ni  podrán  nunca  serlo. Ese fenómeno se llama «indefensión aprendida» y todos hemos sido víctimas de esa aberración cultural y educativa, alguna vez en la existencia.

    Durante siglos, esa indefensión aprendida ha sido el objetivo fundamental de la educación, con el fin de «adiestrar» a todo aquel que pasaba «bajo su manto», para vivir en un Sistema de abuso de poder jerarquizado y perpetuado en el tiempo. Pensando y pensando en ese arquetipo, me fijé en que siempre que se fomenta la competición (todo el mundo dirá «sana», pero la única competición que me parece sana es la que lleva uno consigo mismo…o contra sí, igual es, y no me canso de repetirlo) se hace utilizando niños y jóvenes  en crecimiento y desarrollo (cerebros jóvenes en expansión…)…a ver quién llega antes, a ver quién sabe más, a ver quién es capaz de hacer esto o lo otro….y los que no pueden o no saben, van cayendo poco a poco en la inedia cultural, deportiva, personal….no valgo para nada, no sé hacer mucho, y si no valgo…me conformo con cualquier cosa.              Como sistema parece antihumano, y, desde aquí afirmo: cualquier sistema «antihumano» debería ser proscrito por eso: por no tener como objetivo último la mejora de las condiciones de vida de toda la Humanidad, ningún Sistema «sano» puede pretender la anulación de un montón de personas muy válidas, en beneficio de los pocos primeros que cambian, cada dos por tres, por razones obvias. Y, además, a la vez,  indirectamente, ese hecho proporciona pingües beneficios a otros pocos a los que les interesa  la infelicidad de la gente, para que consuman más y se «enganchen» a todo lo «enganchable». Saben muy bien que, sembrando recelos y dividiendo a las personas, sus asquerosos beneficios están más que asegurados.

     El Sistema que se nos ha impuesto no busca la prosperidad de la mayoría, sino la riqueza de  unos pocos pasando por encima del resto, no tienen en cuenta que el ser humano, como especie, es una realidad  atípica, en el panorama natural planetario, gracias a nuestro disfrute de valores inmateriales, entre ellos:  inteligencia, imaginación, memoria, sentido artístico, empatía, solidaridad, cariño, etc,,, vamos, que no somos una especie, «normal o típica», en  el aparente caos de la naturaleza, ese mundo de «sálvese quien pueda»,  que los neoliberales tanto insisten en asimilar a las  relaciones económicas y al trabajo, y que es, al menos en apariencia, el «espacio muestral» en el que se perpetúa la naturaleza virgen. «El salvaje Oeste»  no es el futuro, sino el pasado. Lo que tenga que venir será de la mano del trabajo en común, el beneficio de todos y la solidaridad de los habitantes del planeta al completo, acompañada del respeto máximo por todas y cada una de las individualidades existentes y su evolución, como Universos expansivos, en calidad, cantidad  y dirección.

     Y así, mucha de la formación que hemos recibido, ha consistido, no en enseñarnos, en absoluto, a pensar, sino en que aprendiésemos formas de hacer protocolarias, muchas de ellas falsas por empíricas y transmitidas de  generación a generación sin haber sido nunca cuestionadas. Y, en algún momento de ese proceso de «aprendizaje», siempre aparece alguien,  buen aprendiz y transmisor, inconsciente y lógicamente  involuntario, de la ideología del Sistema, en el que está inmerso, que te  avisa de que «llegar» es muy difícil . ¿Se refiere el buen señor… a llegar ¿a…dónde?, ¿cuándo?, que hay que trabajar y esforzarse mucho para ser el primero; ¡vaya incoherencia!, ¿el objetivo es ganar, ser el primero, ser el mejor, ser «the boss»….? y… ¿por qué no sería el objetivo estudiar lo que te guste, ser feliz y vivir en equilibrio con tu entorno?.

      Todo eso… con el objeto de suscitar la competencia, la desunión y la desconfianza entre las personas de buena voluntad, y, evidentemente siempre usando el infalible recurso del miedo: «si no te comportas como te estoy diciendo que te tienes que comportar…¡Ay de tí!, terminarás en la cárcel o como homeless» , y expresiones similares que, curiosamente, escuché poco esos años en los que que tuve la suerte de vivir en Logrosán a diario. La sociedad en un pueblo, en el que todo el mundo se conoce, resulta más humana, contrariamente a lo que siempre terminábamos pensando los adolescentes. Cuanto más consciente soy, mas triste me pongo. Se utilizan el empuje físico y la inmadurez cerebral de los niños y jóvenes para la competición deportiva, se organizan un montón de concursos, creando  circuitos y protocolos de funcionamiento cerebral muy difíciles de cambiar en el futuro, te venden que si no ganas mucho dinero no eres nada, que si no cantas como Pavarotti o Domingo no vales nada…y que tienes que ser el mejor. Somos humanos, personas, la competición puede ser aceptable en ciertas condiciones y en ciertos ámbitos, pero hay que saber que …de «humana y solidaria» tiene bien poco. En absoluto estoy en contra de las competiciónes deportivas, pero sí tenemos que ser muy conscientes de que las reglas de la competición pertenecen exclusivamente a ese mundo y no deben, de ninguna manera, ser extrapoladas a la Vida normal, porque entonces esa Vida se vuelve «antihumana». Son muy listos, los listos, pero no pueden impedir que gran cantidad de gente válida esté tomando conciencia y posiciones frente a muchos de  los problemas sociales de fondo estructural que aquejan a la Humanidad desde la noche de los tiempos. Todos somos hermanos, todos somos el fruto de la relación entre  un padre y una madre y todos hemos nacido en la Tierra. Unidos, como Humanidad,  lo podemos absolutamente todo. Desunidos, en pequeñas individualidades, luchando entre nosotros o entre míopes grupos «de fuerza», somos carne de cañón para auténticas castas globales de ladrones que prosperan sobremanera a base de sembrar discordia. «A río revuelto ganancia de pescadores». «A Humanidad revuelta, ganancia de ladrones especuladores».

     Hace años, unos científicos hicieron un experimento utilizando  un grupo de niños «salvajes» y los que realizaron la prueba se quedaron sorprendidos porque esos niños se levantaban para mirar por donde iban los demás ….y no ir ninguno de ellos por delante de ningún otro. Resulta que los salvajes, que fueron masacrados sin piedad, por todos sitios, poseen muchas veces tesoros incalculables, ni oro ni diamantes, sino  inmateriales, en forma de valores morales y éticos, que no hemos querido, sabido ni podido  asimilar, gracias a la prepotencia y soberbia sin límites de nuestra cultura occidental, esa que siempre tuvo  muy claro que es la primera, la ganadora, la que siempre terminará aplastando a todas las demás si fuese necesario. Ejemplo perpetuo siguen siendo los Estados «Usados», de dónde viene en gran parte esa perversión absoluta del Sistema «sálvese quien pueda, mientras yo recojo el producto de mi robo, me costó mucho sembrar discordia, así que lo tengo bien merecido».

     Repito: estoy de acuerdo con cualquier tipo de competición, pero no con la «adaptación» que se haga de ella  para convertir la escuela, la Universidad, y toda la vida profesional en…una carrera. Como si la especie humana no pudiese emplear los valores éticos que posee para escaparse al esquema natural Darwinista de la lucha de la especie por su supervivencia. Y, por experiencia fehaciente, sé que es muy difícil detectar, identificar y solucionar  un «protocolo erróneo de funcionamiento cerebral, profundamente establecido «. Como médico, como dentista, o como enseñante de canto sé muy bien que romper patrones de conducta es extremadamente complicado, a veces imposible. Esa «lucha siempre por ser el mejor, el más…», que se nos ha inculcado desde el nacimiento, es una evidencia tangible.  Cualquier programa cerebral dañino es difícil de modificar, pero tomar consciencia de su existencia  es el primer paso, absolutamente imprescindible,  para cambiar un esquema de pensamiento, una dispercepción de la realidad, o un «software» cerebral funcional lesivo. La vida es vida, la Vida es maravillosa, ¿a quién le puede interesar hacer de ella una competición?…¿a quién le interesa que la maravillosa Vida sea una competición?…¿Se llama carrera porque es una «carrera», es decir, otra competición?.

    El Sistema actual, genial en teoría, es profundamente injusto en la práctica, precisamente porque es aplicado por humanos, y siempre los hay que tergiversan cualquier buena idea para que sirva a sus intereses y no a los de la Humanidad. Imperceptible, y gradualmente, se deforma poco a poco la gran idea original. Tampoco está bien visto criticar el Sistema, o, mejor dicho, los muchos defectos adquiridos del Sistema por perversión de la idea original, es mejor no verlos. Se nos terminaba diciendo que teníamos que ser «como Dios manda», mira tú, Dios es Amor (no lo digo yo, lo dice el nuevo testamento)  y si es así, lógicamente, Amor es Dios, ¿¿¿cómo va a querer el Amor que toda tu vida andes pisando por encima de los derechos de otros???. Todo se basa en la  percepción deformada de la realidad, impuesta por miles de años de cultura (bastante propicia a unos pocos sin estómago, corazón ni alma) a los miembros de la especie humana. Divide y vencerás. El pueblo unido, jamás será vencido. Creo en la sinergia, no en el antagonismo. Creo en la Vida, no en que la Vida tenga que ser una lucha contra mis hermanos. Creo en una inmensa mayoría de gente buena y en las posibilidades infinitas de todos sin excepción. Y creo en la Educación auténtica, de personas formadas y maduras, hacia personas de corta edad con el objeto de enseñarles a pensar libremente. La Libertad y el Respeto al límite como pilares fundamentales para preparar a todos los futuros ciudadanos al ejercicio de una  Democracia real con muy pocos políticos y  la participación directa del pueblo mediante consultas a través de esta bendición de Nuevas Tecnologías que están haciendo avanzar, al Hombre, en el camino de la Justicia y la Equidad,  por primera vez en la Historia, a una velocidad inusitada. Creo en un futuro sano sin confrontaciones y en una Sociedad multicultural justa y brillante.

Una vez más, muchísimas gracias, Doña Antonia y Don Emilio. Tardé mucho tiempo en comprender el mensaje existente entre sus palabras, pero terminé por hacerlo, y me siento orgulloso. Allá donde se encuentren, benditos sean sus espíritus y benditas sean sus almas.

 

4 comentarios to “CRONICAS: Lecturas del fin de semana”

  1. Avatar de Desconocido

    Manolo, te has liado con los quioscos.

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    • Avatar de Desconocido

      seguro seguro que me he liado, porque yo era de otro barrio, asín que….coge el teclado y corrige, que a mi me da la risa….Lee lo que escribí antes de la segunda entrega. En la primera nadie me puede toser, en la segunda sçi. porque salgo del ámbito de mi familia y de mi barrio, explica tu versión de los hechos y salimos todos ganando, el primero yo. Lo de los kioskos tenía que aparecer, tarde o temprano. Sé que me equivoco muchas veces, lo sé, pero ya lo advertí. El que recuerda es el niño. Y todos los niños tenemos recuerdos, no solamente yo. Me gustaría que si edito alguna vez algo, vaya acompañado de las críticas, comentarios y añadidos de todos. Seguro que podemos hacerlo. Sé que me equivoco, es más, soy consciente…y provoco. Escribid, queridos, escribid vuestra parte, por favor. Soy yo el que lo pide, y agradexco la liberación de la tinta sobre el papel o de la tecla del ordenador, que lo mismo es.

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      • Avatar de "Logrosán al día"

        Es que te olvidaste de la Señora Dora, en el Arroyo. Menudo quiosco aquel! su interior era el paraíso para los niños del barrio. Yo soñaba con colarme dentro durante unos minutos para disfrutar de todo lo que ofrecía aquel jardín del edén.

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