EL FACTOR PERICLES: Nunca terminó la guerra fría (II)

ROBERTO-DURN_thumb.jpgAnte todo pido disculpas a mis lectores por la tardanza en concluir este artículo, pero una enfermedad me ha tenido postrado en cama sin otro remedio que el descanso.

Dejamos el anterior escrito con una aseveración que a muchos parecerá temeraria: la guerra fría nunca terminó.

Por supuesto que se trata de una afirmación subjetiva y que seguramente estoy equivocado, pero después de la guerra de Corea y los conflictos que la sucedieron (Vietnam, las guerras por instaurar el comunismo en África, los movimientos insurgentes en Sudamérica aplastados sin piedad por dictadores asesorados y mantenidos por la CIA…) llego el advenimiento de la supuesta democracia en el bloque comunista y la caída de los regímenes socialistas. Pero ¿Por qué se destruyó el comunismo y con el todo el imperio sovietico?

Fueron varias las razones.

La primera es que los mismos dirigentes que llegaban al poder y que no habían combatido en la segunda guerra mundial (o Gran guerra Patriótica para los rusos)se percataron de que el sistema era insostenible(al contrario de China que está virando a un capitalismo más o menos controlado). Y era insostenible porque partía de una base equivocada: todos los hombres son iguales (excepto los del  partido). Resulta que todos los hombres no son iguales aunque si es necesario que dispongan de las mismas oportunidades, luego Dios dirá. Y es normal que el que trabaja más quiere ganar mas.  La corrupción generalizada era una de las pruebas de esta tesis.

En segundo lugar, el programa de Guerra de las Galaxias que Ronald Reagan propuso al congreso norteamericano. Si se aprobaba, EEUU seria invulnerable a los misiles intercontinentales soviéticos. Rusia debía entonces gastar el dinero que no tenía en hacer algo similar. Pero era inviable: el pueblo hubiera pasado por una hambruna sin precedentes.

Y en tercer lugar, la Iglesia Católica nombró un Pontífice polaco, sabedora de que era el eslabón más débil de la cadena. Los movimientos, huelgas y  posterior legalización del sindicato obrero Solidaridad amparados por la Iglesia, acabaron de dar la puntilla al sistema ¡Resulta que el Vaticano se percató de que en el paraíso de los obreros, los sindicatos libres estaban proscritos!

Después de aquello, el oso ruso hibernó en una especie de mala película de Hollywood en la cual el crimen organizado (antiguos dirigentes del KGB lo manejaban) campo a sus anchas durante unos lustros. Hasta que llegó Putín.

Desde el principio lo tuvo muy claro: tenía que meter en cintura manu militari a las mafias y enseñarles que el estado era el que mandaba. Cuando limpió la casa propia acabó con las antiguas repúblicas, especialmente las de mayoría islámica que amenazaban con expandir el islamismo radical (y el opio) en el Este de Rusia.

A continuación dirigió la mirada a Occidente.

Y de nuevo comenzó la guerra fría. Ucrania es el primer peldaño. Veremos cual es el siguiente.