ZONA DE OBRAS PARRINA. Caballos azul y rosa

Color azul; lealtad, confianza, sabiduría, eternidad, poder mental, y también tristeza, aceptación de lo que nos ha tocado en suerte.

Color rosa; inocencia, entrega, ayuda, amor, y también libertad e independencia, miedo al mundo exterior, represión emocional.

Con el lienzo delante mío y decidido a pintar dos caballos, los dibujé sobre el lienzo, -pensé; voy a pintaros del color que me plazca. Como casi todas las obras suponen un reto; técnico y personal, todos tienen un porqué, en este caso una vez pintado el caballo azul me bloqueé y lo abandoné durante casi un año, hasta que un día me decidí a pintar el otro caballo, y el fondo. Para mí los fondos de los cuadros dicen casi tanto o más que el tema principal.

Pintado con paleta y pintura acrílica sobre lienzo, durante 2017- 2018, el tema de los dos caballos lo tengo arraigado por varios motivos; la primera vez que monté en uno tenía unos siete u ocho años, cada mañana veía al señó Urpiano – gran persona el Colorado como le llamaban, como su equino también colorao-, pasar con sus caballos camino del tajo, yo sentía envidia, hasta que un día me propuso montar y no lo pensé mucho a pesar del respeto que me daban, me subí a un muro, él acercó el percherón y… no duré ni dos minutos encima, me caí al suelo. En el cuartel de la Guardia Civil de Berzocana donde hice parte del servicio militar teníamos dos jamelgos a los que limpiaba y sacaba a pasear. Un buen amigo tenía también dos caballos, en ambos casos sentía pena de que estuvieran encerrados en una cuadra, eran felices cuando les sacaba a dar un paseo, los recuerdo a todos y cada uno de ellos como si fuera hoy.

La nobleza, la lealtad y la fuerza de estos animales siempre me atrajeron.

El caballo azul mira directamente al espectador, cada vez que lo miro me dice algo diferente, me pregunta algo sobre cómo se siente, o cómo me siento yo, incluso simplemente: -Aquí estoy, mirándote a cara a cara-, queriendo establecer una conversación.

 Por el contrario el caballo rosa – en realidad marrón claro- es independiente, sigue su camino, le da igual, no hace preguntas, mira de reojo, pasa de largo, aunque tiene mucho que decir, se lo calla.

El conjunto me resultaba algo triste, así que decidí o sentí la necesidad de envolverles en hierba fresca, agua, luz, alegría; amarillos, verdes.

¿Son machos, hembras, son pareja, son felices?

Siempre pinto por placer, intento comunicar, a veces inconscientemente, pero todas las obras tienen y cuenta una historia. Para que lo entendáis os pongo un ejemplo: La Amazona, pintado para mi sobrina Paula, que representa la pureza, la fuerza de la juventud, la libertad, la alegría, el disfrute máximo;  crear,  sorprender, emocionar.

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