Isabel Villa: madre y política

En un momento de dificultades personales por el encarcelamiento de su hijo por presuntos malos tratos, la alcaldesa hace público en Logrosán al Día un testimonio íntimo y personal en el que reflexiona sobre las dificultades y los sufrimientos de su vida personal.

ISABEL VILLA 051113Desde su lado más humano, Isabel lamenta que se quiera utilizar su dolor personal para atacar su labor pública como alcaldesa y agradece a Logrosán al Día que haya sabido distinguir lo perteneciente al ámbito privado. “Siento que haya personas que quieran utilizar los malos momentos de  mi vida personal para querer oscurecer  mi  vida profesional y política, mis logros…“.
Admite que está pasando una mala racha, pero que no “le han flojeado las fuerzas“. Ha vivido muy malos momentos en su vida: la muerte de seres queridos muy cercanos, la separación de su nieta o la pérdida de buenos amigos por temas políticos.
Confiesa la alcaldesa que siempre ha considerado, en conciencia, que está haciendo todo lo mejor por su pueblo.

Nota de la alcaldesa:

Siempre pensé que era muy fuerte, que podría con todo, y la verdad es que hasta ahora he podido. Y aunque hoy me siento fatal y me han flojeado las fuerzas,  creo, bueno no creo, estoy segura,  que si me lo permitís, seguiré luchando. He podido vivir y sufrir la muerte de mis seres más queridos, los más allegados; los accidentes y destinos de la vida de amigos y familiares; la obligada separación de mi nieta; la pérdida de buenos amigos (o a los que así consideraba)  por temas políticos, por anteponer los intereses de Logrosán, antes de los de todo y de todos; los comentarios y acusaciones por querer hacer y entregarme al máximo en todas las actividades posibles:  residencia, reciclaje, ayuntamiento, colaborar en la creación de otras empresas y, en definitiva, en que el máximo de personas posibles tengan empleo; y para comenzar el año, tener que ir de nuevo a prisión …

 Porque con 12 ó 13  años ya fui en varias ocasiones a ver a mi ya fallecido hermano, y el lunes vi a mi hijo. Sí,  a mi hijo a quien decidí tener con apenas 16 años. Por quien decidí pasar casi de la niñez a la madurez. Él necesita  una madre; una madre por supuesto también criticada y rechazada en aquellos años, y que gracias a mis padres y a mi marido y a pesar de todos los tropiezos, me han permitido y ayudado para que me dedique a lo que más quiero: a la vida política. A resolver los problemas y mejorar las condiciones de vida de mis vecinos y de mi pueblo. Sí de mi pueblo, que aunque no me vio nacer, lo considero como mío, tal vez porque era el de mi padre, y porque tanto las mejores cosas como las más dolorosas me han pasado en él.

 No quiero dar pena, ni lástima,  para nada, y quien lo diga se equivoca. Lo que quiero es hacer un ejercicio de transparencia y responsabilidad. Aunque sé que no es necesario, mi corazón me lo pide y  sé que me voy a sentir mucho mejor. Tampoco que nadie crea que he querido dar envidia, ni ser superior a nadie, solamente he querido y quiero dedicarme a mi vocación, al servicio de los demás.

 No me parece justo que culpen o critiquen a los medios que consideran que este tema personal para nada tiene que ser público; me refiero concretamente a Logrosán al Día y a Rafa y María. Por ellos,  por su apoyo en temas personales y por sus críticas y su dedicación a nivel político, por eso y porque me siento orgullosa de mi labor,  estoy escribiendo estas palabras.

Siento que haya personas que quieran utilizar los malos momentos de  mi vida personal para querer oscurecer  mi  vida profesional y política, mis logros, nuestros logros. Porque gracias al apoyo de mucha gente, de la mayoría de la gente que me conoce y me ha tratado, de la que verdaderamente me siento orgullosa y plenamente satisfecha, porque vosotros, ellos, todos, la gran mayoría me ha dado la oportunidad y estoy segura de no haberos defraudado, y llevado a Logrosán en estos ocho años a lo más alto que se podía llevar en tan poco tiempo. Creo que más que estoy trabajando y haciendo no se puede. Y quizá ese desvivir por lo público me haya ocasionado que mi vida personal y familiar no sea todo lo buena que hubiera deseado.

Pero tampoco me arrepiento de ello. No me arrepiento de ninguna de mis acciones. No me arrepiento  de nada de lo que he hecho, y creo que la educación y valores que he transmitido a mis hijos, han sido los mejores; han sido como debían ser para que fueran unas excelentes personas. Él, David, mi hijo, ahora mismo está en prisión por un presunto maltrato. Sí, eso que parece que sólo sale en las noticias, también me ha pasado a mí, a mi familia. Y no una sola vez. La justicia dirá si es inocente o culpable. Y lo que la justicia diga, yo lo aceptaré.  Y por supuesto condenaré la violencia, porque si algo tenemos que rechazar en esta sociedad es la violencia; pero la violencia a cualquier persona, a cualquier ser vivo. También quiero que se reconozca lo que nadie o apenas nadie se atreve a decir, y menos una política. (Sí, porque me considero una política, eso que ahora encima también está tan menospreciado, esa actividad, que más que actividad es una vocación). Hay hombres maltratadores y mujeres maltratadoras; y hay parejas que se maltratan. Y todos ellos merecen la misma ayuda de la sociedad y la misma condena. Soy mujer, soy madre, soy Alcaldesa, soy Diputada, pero ante todo soy una mujer; una mujer  que con sus errores y con sus aciertos, quiere seguir al servicio de los demás. Y si me lo permitís, quiero seguir siendo la Alcaldesa de Logrosán. Porque queda mucho por hacer y sé que conseguiremos, con vuestra ayuda y con la de mi gran equipo, lo mejor para LOGROSÁN.

Antes de publicar estas letras lo he consultado y  valorado con una gran persona, y un gran político y también con una buena amiga. Los dos me han dicho lo mismo: esto no es necesario. No es necesario, pero haz lo que te dicte tu corazón.

 

 

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