EL TINTERO DE MARÍA. El Reencuentro

El domingo doce de Noviembre llegué a Logrosán, MI TIERRA.

Hacía más de un año, que tenía una necesidad imperiosa, volver a mis orígenes, cerrar puertas y abrir ventanas, y eso sólo podía hacerlo donde eché mis raíces, donde me arraigué.

El ser humano, pasa por buenos y malos momentos, en estos últimos, cuando te ves física y psicológicamente superada, desbordada, necesitas, o al menos ese es mi caso, asirme a los momentos y a los lugares donde fui inmensamente feliz, y ese lugar y esos momentos me conducían a Extremadura, a Logrosán, mi pueblo amado.

Por ello lejos de ser un viaje cualquiera, era algo especial, había una promesa por medio que tenía que cumplir, acudir a dos lugares, uno común a todos mis paisanos, como es la Ermita del Consuelo y otro más personal, donde sólo me esperaba una losa, detrás de la cual, solo existen cenizas, aunque cenizas enamoradas.

Dos días antes del viaje, tenía unas sensaciones muy extrañas, no podía dormir, no sabía, si lo que iba buscando, me proporcionaría tranquilidad, o por el contrario volvería con la angustia en el alma.

Extremadura tierra de conquistadores, Logrosán donde nació el AMOR, donde los besos se dan “restallaos” y los abrazos “apretaos”, desde este lugar, los logrosanos y los extremeños llevamos por el mundo entero este sentimiento, porque AMAR, no es lo mismo que QUERER, en el primer sentimiento se entrega el alma sin esperar nada a cambio, en el segundo, influyen otros factores.

Fue ver el cartel: COMUNIDAD DE EXTREMADURA, y el corazón me pegó un brinco, se me puso la sonrisa en los labios y el cuerpo de jota.

La entrada en Logrosán: mi cuerpo echado hacía delante, ¡ El Palomar, la Almazara, mi Mina…(sin mimosas, sin naranjos) , mi Instituto, mis Escuelas, la plaza del Cristo…..la Gran Vía……la c/ OLIVA……MI CASAAAAAAAA!, no pude mirar la de mi abuelo, justamente por debajo, convertida en una triste cochera, con una inmensa puerta de hierro fría como el témpano.

Recogimos un poco la casa y fuimos a ver a parte de la familia, después cena con mi primo Vicente y Fefi. ¡¡¡Dios mío!!!, qué abrazos, qué sonrisas, qué verdad en los ojos, ojos que trataban de reprimir lo inevitable…. las lágrimas…. como no podía ser de otra manera. Cena con productos de la tierra. Te quedaste una perrillas primo, qué felices fuimos.

Esa noche cuando regresé a casa, dormí plácidamente, con la serenidad de un bebé recién amamantado, acunado y mecido.

A la mañana siguiente, yo había decidido no salir de Logrosán, mi hijo y su novia, se fueron a conocer Cáceres, antes me dejaron en el lugar de mi primera cita. Después de dar vueltas, me volví y allí os vi, en vuestra casa sin llave, sin cerrojos…. Esperándome… juntos vivieron… juntos descansan, dos enamorados, que fueron mi ejemplo de vida… me acerqué, lentamente, mis piernas temblaban, mi corazón parecía querer salirse del pecho… me acerqué y me pegué a ellos, una oración salió de mis labios y las lágrimas inundaron silenciosamente el camposanto. Allí pegada quise sentir, lo que ya era imposible, quería recrear momentos, que ya sólo existían en mi corazón. De pronto, mi corazón empezó a ralentizar su ritmo, acudió a mí la serenidad, la tranquilidad, y un inmenso amor me invadió.

A ti querida abuela, te imaginé haciendo ganchillo. Puedo recrear el movimiento de tus manos…y a ti abuelo, empecé a contarte la Biblia en verso, tú escuchando, con tus manitas cruzadas y la inmensidad de tu mirada clavada en la mía, siempre creyendo que me escuchabas… y me pareció oírte, mirando a la abuela, ¡ no para, como siempre!…a través de mis manos os llené de besos, besos eternos, y yo sentí en mi rostro tus manos y un beso “ restallao”… me despedí, y al darme la vuelta a través del corazón me llegó esta frase: VUELA….VUELA PALOMITA.

Después con María Romero, el reportaje fotográfico por Logrosán, el pilón, el arroyo, el Cristo, las escuelas, (gracias señora Directora, por su amabilidad, y sobre todo por permitir la invasión), el Instituto…María gracias, tú y yo sabemos que algo nos unió…..y eso queda en nuestro corazón para siempre.

De vuelta, al llegar a la plaza una voz potente se oyó: Mariiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii. Mi amiga Isi, dos rosas de Logrosán en el Pilón de la plaza, momento que María inmortalizó.

La comida con mi prima Merche y su marido Felipe, parecías mi madre, comeeeeeeee, comeeeeeee… salí empachá, que rico estaba todo, y por supuesto hubo charleta, confidencias, y más abrazos… muchos abrazos.

Llegó la tarde, mi visita a la Virgen del Consuelo. Con qué amor me miraste. Esta vez, no sentí tu regañina por la tardanza, todo lo contrario, me sentí arropada, amada, y tu mirada y tu sonrisa… Es que no se puede ser más bonita.

Te puse tus velas, te envié el más cariñoso de los besos, a ti también te hablé, como quién habla a una madre y en ese momento, una mano apretó la mía y consoló mi llanto.

Por la noche, me asomé a la terraza, intentando ver y recrearme en el cerro de San Cristóbal. La luz tenue de la calle me impidió verte, pero miré al cielo y vi la noche estrellada más hermosa que mis ojos han podido contemplar. En un momento alcé mi mano y recogí la más hermosa, la guardé en el bolsillo, para depositarla en las manos de mi madre, cosa que ya hice. Esa estrella, no se apagará nunca… mi madre y yo la mantendremos encendida….

El martes , después de dejarme medio sueldo en Logrosán, comprando de lo bueno, lo mejor… ( y en Logrosán como dice Isi, a ver si vamos a dejar el dinero en otro sitio, pues buena es ella) , me fui a comer con ella al Prado. Un rato entre amigas, lleno de confidencias y de cariño. A la vuelta me hizo las fotos en la casa donde nací, en la C/ DEL CONSUELO.

Fuimos a ver a mi primo Vicente y a Fefi, que a estas alturas y con cincuenta y ocho años se ha venido de Madrid y se nos ha hecho ganadero en el pueblo. Preciosa la tierra que han comprado, ovejas , cabras, huerto…pero …y los “ chivinos” , corrían y saltaban por el campo, llenos de felicidad. Qué imagen tan hermosa, esa sí que rememoró mi niñez, cuando yo daba el biberón a las crías que rechazaban las madres. Nos dio Fefi de todo lo del huerto, madre mía…..a gloria bendita me ha sabido todo.

Mis cinco sentidos, han reconocido cada lugar, recorrido a conciencia, cada adoquín, reconocía mis pasos, mi olfato recreó todos los olores que han ido haciendo capa en mi piel, las mimosas, la jara, el tomillo, el romero, las cerezas, el membrillo… a matanza… a Felicidad y a Amor.

Hay quién dice que soy la mujer de la eterna sonrisa, nunca fui de carcajadas, pero cualquiera que vea las fotos que me han hecho en Logrosán, se dará cuenta, que son las de verdad, que mis besos y abrazos son autóctonos, apretaossssss.

En mi tierra, todo acaricia…todo mima.

Llegó el momento de la despedida, lo que no había hecho hasta entonces, me atreví a hacer la mañana del miércoles, me acerqué a esa cochera, a esa fría puerta, pegué mi oído esperando oir : ¡ Qué pasa MARIQUILLA¡, producto de mi imaginación, abracé la puerta y la besé… se irían al aire, pero yo espero que ÉL, los encontrará. Hasta Zorita llegué llorando.

Al llegar a Madrid, uno de mis hermanos, me dijo: Pueblerina, ¿qué tal lo has pasado?, yo le contesté, de MARAVILLA, si es que yo soy más de campo que las amapolas y él me contestó: que va hermana, las amapolas son efímeras, tú eres fuerte como una encina, bien arraigada… el piropo más bonito que mi hermano podía decirme…

Adiós Logrosán, en mi alma te llevo, en mi cuerpo te siento…en el corazón donde se guardan los tesoros más valiosos.

  1. Mi agradecimiento a mi familia, amigos y paisanos que se han preocupado de que fuera FELIZ… O HABÉIS CONSEGUIDO.

Y en particular, a mi hijo, por el hermoso regalo que me ha hecho.

Como dice un amigo mío, hay recetas que un médico no puede prescribir y en una farmacia no se pueden vender. LOGROSÁN ES MI MEDICINA.

María Calzada.

Madrid 19 de Noviembre del 2017.

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