Logrosán se suma al duelo nacional más largo de nuestra historia democrática

Desde ayer las banderas ondean a media asta  en los organismos oficiales y edificios públicos de la localidad.

Banderas a media asta

Logrosán ha sido la localidad de las Villuercas más castigada por la pandemia, con nueve fallecidos según cifras oficiales, aunque podría ascender hasta una docena porque algunos de los mayores fallecidos en la residencia en los primeros momentos no fueron testados. Esta cifra supone el 0,6% de la población total de Logrosán; la pandemia ha sido especialmente virulenta con nuestros mayores.

El luto es una muestra institucionalizada de respeto que se declara tras la muerte de una importante figura pública o cuando se producen graves catástrofes. En España no hay una ley que fije el protocolo exacto para estas circunstancias —como sí la hay en Francia o Reino Unido, por ejemplo—, sino que el Consejo de Ministros se encarga de fijar las directrices en cada caso. Dicho de otra forma, las características y la extensión del duelo se determinan decreto a decreto.
El presidente Sánchez ordenó que ondearan a media asta todas las banderas de los edificios públicos y de los buques de la armada. Por lo general, esta norma no sólo se refiere a la enseña nacional, sino también a las autonómicas, provinciales y locales.

La última vez que se decretó el luto oficial fue el 10 de mayo de 2019, tras la muerte del exvicepresidente e histórico dirigente del PSOE Alfredo Pérez Rubalcaba, por la que ondearon banderas a media asta durante 28 horas. Dos años, el 18 de agosto de 2017, se guardaron tres días de luto por los atentados yihadistas de Barcelona y Cambrils; misma duración que para despedir al primer presidente después del franquismo, Adolfo Suárez.

Para encontrar nuevos ejemplos hay que remontarse hasta 2008, cuando se decretaron tres días por el fallecimiento del expresidente Leopoldo Calvo Sotelo y otros tres para recordar a las 154 víctimas del accidente aéreo de Spanair. A una de las mayores tragedias de la pasada década, los atentados del 11M, correspondieron también tres días de luto, mientras que el fallecimiento de Doña María de las Mercedes, madre de Juan Carlos I, supuso la declaración de siete días de duelo nacional.

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