LECTURAS DEL FIN DE SEMANA. La crónica de un esfuerzo titánico

Titán Villuercas 2016  Por Francisco González

Antes de nada permitidme que me extienda un poquito ya que este año no he competido y es la primera crónica, muchas cosas que quiero decir, aunque tampoco estamos para cargarnos al personal con historietas.

image001UCI Maraton World Series,  ¿no me digáis que eso no suena, independientemente de si estás en este mundo o no, muy fuerte, muy importante? ¿No me digáis que no es un logro increíble para una prueba tan joven? ¿Acaso pensabais que me lo iba a perder? Pues evidentemente la respuesta es no, un no rotundo, ¿hay un emoticono de “no rotundo”? Debería   haberlo.

                Fuera como fuese no me lo iba a perder y haría (es lo que me planteé al final del año pasado) lo máximo para llegar en forma al evento. En forma para mí, como sabrán los que me conocen, quiere decir disfrutar de la prueba dando el máximo, sabiendo que el cuerpo responde, poniendo un objetivo de tiempos, incluso de puesto (“toma ya este” dirán algunos, yo les diría a estos que soñar es gratis, llamándole soñar a planificar + trabajar = resultado, claro).

Por supuesto que no hablo de competir la prueba, eso está y siempre estará, fuera de mi alcance. Pero me gusta competir, a cualquier nivel me gusta competir, no soy un finisher parafraseando a una entrada del Blog de Ángel (Ángel Carrón, Yellowteam), pero tampoco me gusta abandonar y a veces hasta puedo salir a dar una vuelta, cosa que se disfruta también y más en compañía.

image003La entradilla ya deja entrever que mi preparación no ha sido buena, ni suficiente, ni “na de na”. A ver, para hacerla y terminarla y disfrutar un poquito sí que estaba o eso creía yo. No soy un suicida, sé que a un ritmo tal o cual acabo la prueba y no pasa nada, llevo bastante tiempo haciendo ejercicio continuado, algo habré adquirido en los pocos años de entreno. Claro que hace unos tres años entrenaba 12-15 (o hasta 20) horas semanales, a diario y ahora la cosa se reduce a salidas de fin de semana y si algún día entre semana se tercia saco alguna horilla en la cual como diablo encabritado salgo a comerme la carretera, el barro o lo que me pongan por delante (los entrenadores que lean esto se tirarán de los pelos, ya lo sé). Y no me quejo ¿eh?, ahora tengo a mi pequeña y ella se lleva mucho de ese tiempo, pero un minuto con ella vale oro, me duele robarle cada uno de ellos, pero repito: de esto no me quejo. De hecho creo que esta niña es lo mejor que he hecho y quizás lo mejor que haré en mi vida, sólo espero corresponder dándole la mejor educación y posibilidades, de momento debe de ser feliz porque se pasa el día riendo y con eso yo ya lo soy también.

Ahora que hablo de hace unos tres años, más concretamente hace dos años y medio, me cambió un poquito la vida, me surgió una oportunidad y no la podía dejar pasar. Justo en esa época, final de 2013, es cuando más en forma estoy, practico triatlón, entreno regularmente, compito todo lo que puedo, etc.

Pero me lesiono (lo más probable que por no estar acostumbrado, al fin y al cabo llevaba poco más de un año y medio entrenando tan a menudo y a esos ritmos), ya no puedo correr, tengo un problema en la rodilla (que a día de hoy sigue, de eso soy el mayor culpable), pero puedo seguir nadando y montando en bici. Pierdo un poco la ilusión por el triatlón, deporte que me encanta, dejo paulatinamente de nadar (es lo que menos me gusta) y finalmente este año decido no apuntarme al club triatlón Cáceres Delfines, al cual pertenecía desde 2012. El tiempo que puedo se lo dedico a la bici y me centro en eso. En resumen, sube el estrés, se reducen las horas libres tuyas y con los tuyos y viene todo lo demás ¿Casualidad? Os contaré que un fisioterapeuta (Águeda, del club) que me trató la rodilla me dijo que muchas veces las lesiones vienen por cambios en tu vida y no dejo de pensar en eso, no se me quita de la cabeza y entonces me viene también la pregunta ¿Merece la pena? Podéis intuir la respuesta.

Pasemos a la carrera que ya me estoy pasando, apago Telecinco y enchufo Teledeporte.

Crónica… de una muerte muscular anunciada: El circuito que ha preparado César (y los millones de colaboradores, no pongo nombres por no aburrir, dejadme que ponga al menos uno, ojo pero todos son de la misma importancia) es casi perfecto. Es justo lo que desean los que aman este deporte y esperan de una prueba así y ya está, no hay nada más que decir, hay que venir, verlo y disfrutarlo. Por supuesto que estáis todos invitados.

He intentado hacer la carrera a tramos antes de la prueba porque casi cada tramo era nuevo, nada que ver con el año pasado, bien se lo he dicho a todos mis amigos participantes. Y dura, una prueba muy dura.

Primeros 26 km.: Junto con Óliver salimos a un ritmo rápido, no a tope, a Óliver le veo cómodo, yo sin duda me doy cuenta que no voy nada pero nada bien. Vamos finalizando la primera parte llana antes de empezar la primera rampa, miro el Garmin, 28,5 kmh. ¿A dónde vas Francisco? Evidentemente había salido a un ritmo absurdo para mí, para Oliver bueno pero para mí no, error. La primera rampa me llega sin apenas coger aire y bajar pulsaciones, no subo mal porque estamos empezando, hay fuerzas, pero no noto esa adaptación rápida que se tiene cuando vas bien. Empiezo a regular pero a la vez intento seguir a Oliver que claramente está frenándose para esperarme, no voy a durar mucho más con él, eso ya lo sabemos los dos, nos miramos y no hace falta decir nada más. Cuando acaba esa cuesta llegan los cuatro repechos que dan al cruce de la carretera de Berzocana, por supuesto los subo montado, uno tiene su orgullo, nunca me he bajado allí y nunca lo voy a hacer. Pierdo a Óliver de vista y ya no le volvería a ver más.

La primera cuesta abajo es un cortafuegos, peligroso pero un disfrute para el que le gusta bajar, adelanto a muchos corredores. La gente se lo toma muy tranqui y me parece bien pero que no pongan en riesgo a los demás, la gente va por el medio, casi parados o frenan en medio sin previo aviso. Creo que mucha gente confunde algunos términos, no es lo mismo ir seguro que dar seguridad. Puedes ir seguro yendo despacio y bajado de la bici y fuera del carril que todo el mundo va a coger, el carril natural, entonces vas con seguridad para con los demás. Si vas despacio y andando por ese carril natural, eres una piedra enorme a sortear por otros y tú puedes ir seguro pero créeme no vas con seguridad.

Decentemente llego a la rotonda que da paso a la carretera que viene de Cañamero, donde cojo un grupillo de cuatro, menos mal porque nos cae una lluvia tremenda, bajando a 50 por hora, veo gracias al hueco entre mis gafas y mi frente por lo que tomo precauciones y me despego un poco. Una zona donde coger aire al fin después de 26 km. bastante exigentes.

Antes de llegar a Berzocana hay una bajada y la consiguiente subida al pueblo, una zona de auténtica, con barro y piedras para darle un poquito más de empaque. Una gozada y… UNA MONTONERA! Vamos estimar que en ese momento podía ir entre los 200-250 primeros, todos con un montón de experiencia en estas pruebas, pues ala todos bajados y haciendo tapón, yo sufriendo como un bestia para que estos (perdonen el palabro) me fastidien la mejor parte. De nuevo lo siento mucho pero es que no lo entiendo, comentarios de es que es muy peligroso, es que lo primero es no hacerse daño… En mi casa sentado en mi sofá no me hago daño, compitiendo en una prueba pues intento que tampoco, pero de nuevo, bajado de la bici, por el sitio de paso y sin mirar quien viene detrás, pues muy mal, incluso falta de respeto por el que quiere seguir montado e intentarlo y de nuevo poniendo en peligro a tus compañeros. Pero claro, y ahora se cabrearán muchos, esto es lo que piensa el que se baja, es que yo quiero bajarme e ir por el sitio no vaya a ser que pierda tiempo por dejar pasar a otros, vamos hombre voy yo (profesional de esto) a dejar pasar a nadie, por encima de mi… Respeto es saber que no estás solo en la prueba y que todos, todos los que llevan una bici son tus compañeros, no les pongas en peligro. Y por cierto, no era nada peligroso, por lo menos para mí.

Berzocana-Solana: 2:00 me marca el Garmin en Berzocana, más o menos lo que tenía previsto. Salgo de Berzocana donde me encuentro a Iñigo por segunda vez, intento seguir su grupo pero nada, no voy nada, estoy empezando a arrastrarme. Que sensación más mala, de verdad ver que sólo vas a peor y que te queda un mundo. A pesar de esto la cabeza va muy por delante de las piernas, decido bajar más el ritmo y a lo que salga. Voy controlando la media, un poco por encima de 17 kmh lo que significa bajar de 7 horas pero ya va siendo evidente que de llegar lo haría en más de 8 horas, 9 horas, bajando de 14 kmh. ¡14 kmh! Me da cosa hasta escribirlo.

Solana-Navezuelas: En Berzocana ya sentía principios de calambres y en Solana ya lo eran, las piernas a punto de dar tirones al mínimo movimiento diferente de un pedaleo normal, es decir, si me pongo de pie me da un tirón, si pedaleo con demasiada fuerza me da un tirón, en definitiva una lucha continua por no colapsar la musculatura.

Primera cuesta pasada, en el alto espera el avituallamiento justo cuando veo cómo me alcanzan mis compañeros del Yellowteam después de haber pinchado uno de ellos, vi a Ortega auxiliando a Rubén, sería el km. 12 o así. Afrontamos una bajada que espero me dé fuerzas (por esperar), intento tomar bastantes sales a ver si recupero, sé que la ascensión a las antenas antes de Navezuelas es bastante larga, si paso eso y recupero quizás pueda pensar en continuar, sin dolor acabo seguro, sólo me frena el dolor.

Llego al control de dorsales donde están Jochi y mi primo Esteban, me paro a contarle mis penas, que seguramente abandone porque voy al límite, veo que me voy a bajar de un momento a otro, etc. Aprovecho para meter más sales y pegar un buen trago. Les digo que si llego a Navezuelas sin problema que sigo y si no pues les llamo para que vengan a por mí. Sigo bajando y en seguida comienza la ascensión, en la primera rampa un poquito dura me pega un tirón la pierna derecha y me tengo que parar a estirar, ufffff que mal va esto. A partir de ese momento voy midiendo cada pedalada pero poco a poco recupero ya que no hay grandes pendientes y puedo mal vivir con ello.

De repente siento una recuperación, pequeña pero parece que ya el tirón no llega tan pronto, hasta me imagino llegando a la meta, venga que al menos llegas, 8, 9 horas, bueno llegas y ya está. Termina la subida a las antenas, por fin, llega una bajada que no pude ver antes de la prueba pero que me habían contado maravillas, que disfrute, estrecha, curvas, obstáculos, que no acabe por favor. Ya sólo queda una cuesta para coronar Navezuelas (km. 62) e intuyo que tiene que tener una buena pendiente, se ve una pared y el pueblo, a ver a ver. Una vez me encuentro la mayor pendiente me pega un tirón, esta vez del bueno, las dos piernas a la vez, me quedo tieso, pero tieso, casi no saco los pies de los pedales, como duele, cuánto hacía que no me dolían así las piernas. Me viene un flash de los 101 km. De Ronda, año 2013, penúltima subida y tirón casi coronando (creo que debido a una parte anterior que tuvimos que hacer andando), paro, estiro y para adelante. En esa ocasión sólo me quedaba una bajada y la famosa cuesta de piedra que sube a Ronda, que la hice de miedo, con muchas fuerzas y enfadado por no haber apretado más antes y salir mejor colocado, aunque fue por una buena razón, no por despiste, y es que quería salir con mi compañero Miguel, los dos preparamos con mucha ilusión la prueba y en principio no la iba a competir e ir juntos, no hace falta que diga más ¿no?. Acabé en una digna posición 360 (de 5000 tíos y como digo sin salir delante; otros tiempos, jajaja) y me lo pasé pipa adelantando a no sé cuanta gente.

Abandono, creo que ya no voy a mejorar y me paro en Navezuelas, parte de mí piensa en parar un rato y luego seguir pero quedaba mucho, muchísimo y hasta donde yo sé si ya tienes calambres y continuos tirones no es bueno seguir forzando. La subida al Viejas quizás la podría hacer a ritmo sin dolor pero la subida al humilladero con mal terreno ni de broma.

Total que se acabó la aventura y este año no he sido Titán, me quedado en half-Titán, que ni es Titán ni es na. Óliver sin embargo sí que terminó y muy bien (puesto 163 creo recordar), me alegro por él.

No puedo más que agradecer infinitamente a todos los voluntarios de la prueba y todos los que la han hecho posible, vuestro trabajo es impagable, no me cansaré  de decir que me hacéis muy feliz, por favor seguid así.

El año que viene volveré y espero que con la lección aprendida, si tengo que ir buscando acabar, lo haré, si por lo que sea se alinean los astros y he podido entrenar lo suficiente pues competiré. Pero sin duda tengo una motivación extra para el año que viene, Carmen ya tendrá año y medio, andará un poquito y me encantaría entrar en meta con ella y con mi mujer a la que también le robo tiempo, mucho y que hace un gran esfuerzo para que yo pueda hacer estas cosas. ¡Gracias mi amor!

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