EL TINTERO DE MARÍA. Botones, peces y trenzas

En una sociedad, donde los sentimientos están tan denostados, donde nos mueve lo material, el consumismo desmesurado e innecesario, a tres logrosanos, nos une lo primero, un inmenso amor a nuestra tierra  y una necesidad de compartir esas sensaciones.

Con el niño de los peces compartí espacio, la diferencia de edad hizo que no compartiera vida, distinto fue con el niño de los botones… un  bachillerato juntos y una juventud… el tiempo y las circunstancias nos separaron, no sin antes haber bailado juntos una canción de Camilo VI: Melina para más señas…  ( bueno, él dice que me pidió bailar esa canción, no ha entrado en más detalles… imagino que le daría el sí ).

Mis recuerdos de José María, me llevan a la adolescencia: siempre lo admiré, una inteligencia fuera de lo común, una educación exquisita, y su saber estar… en cada momento…

Con Pedro, el conocimiento ha sido posterior, benditas redes sociales… a él me llevó el mundo del color, en ese  mundo mágico donde me gusta perderme y a veces, hallarme.

Tres logrosanos fuera de nuestra tierra, allí donde esté cada uno… se hace presente nuestra raíz.

Conocer a Pedro ha sido conocer la sensibilidad, la bondad, la sencillez, la humildad, la prudencia… a un hombre bueno. A través de sus cuadros, de su prosa, de su poesía… se adivina su interior… amén de lo dicho anteriormente, esa vena humorística… que se me aparece como un castillo de fuegos artificiales… acompañado de la música de Vivaldi… lo imagino como un olivo… su fruto es oro líquido.

José María, es la inteligencia, la racionalidad… el hombre de ciencias, humanista, fuerte, incansable, un hombre con una inteligencia emocional poco común… sencillo, sincero, veo en él al mar, donde van a desembocar todas las emociones… siempre aprendiendo, indagando, al enamorado de la luna, el que cada momento de su vida tiene una música… una canción… y sobre todo la generosidad personificada.

Yo soy la niña de las trenzas, hecha mujer, una mujer sensible, no sensiblera… y a su vez pragmática… apegada a la tierra, mi alma alberga un volcán de sentimientos, que siempre  tienen la necesidad de salir, y compartir, cariñosa, demasiado estricta conmigo misma… y con unas ganas de aprender incansables.

Lo que siento por ambos es admiración, jamás albergué sentimientos de envidia, todo lo contrario, aprendo cada día de ellos.

Ambos han aportado a mi vida, ni ellos mismos imaginan el bien que me han hecho, una AMISTAD, en mayúsculas…que siento que nadie podrá destruir.

El día 25 de Septiembre nos encontramos los tres en las Rozas, territorio del niño de los botones, confieso que tenía una ilusión especial, con ellos podría recorrer imaginariamente el camino del Helechal, un paseo hasta el depósito, oler las rosas del jardín, refrescarnos en cualquier arroyo, intentar echar las cartas al buzón de correos, al grito de : Talavera de la Reina, Cáceres, Villanueva de la Serena….

Acercarnos a Ginjal y rescatar a los pececillos, que estancados podían perecer… y en un cubito trasladarlos al pilón de la plaza… ¡ y cómo no! , preguntar en el comercio de Agustín Arroyo si vendían besos… recoger lirios silvestres, poleo a orilla de los arroyuelos, un baile en la discoteca de Tomás, y divisar desde el cerro de San Cristobal… nuestro pueblo y la sierra de los Poyales cubierta de jara.

Llegamos los dos a casa de José María a la hora prevista, las 12 de la mañana…cuando llamamos a la puerta, se oyó un vozarrón desde dentro: voyyyyyy… el primer saludo al entrar en casa, ¿para dónde vamos?… al fondo, hasta el corral.

Me quedé parada en seco al pasar por el salón, y miré a José María, nos recibió con la canción de Luis Pastor: Soy… lo miré… su boca no sonreía, pero sus ojos me lo dijeron todo, brillantes de la emoción y a punto de derramar una lágrima logrosana… enseguida me dirigí a él y lo abracé, él sabe lo que significa esa canción para mí… ahora para los dos.

Ese corral… se convirtió en un Logrosán en pequeño… el magnífico cuadro de la flor de jara, pintado expresamente para mí por Pedro, fiel testigo del encuentro de tres paisanos… esa mesa se llenó de música, de poemas de Luis Chamizo, de recuerdos, muchos recuerdos… pero en presente.

Cuando alguien te enseña su casa, te la ofrece, se está ofreciendo a sí mismo, este es el caso de José María, se entrega él… en su totalidad.

El paseo por la calle Real, toda para nosotros… un bello paseo de flores, bajo un espléndido cielo azul… todo parecía estar preparado para que cada instantánea reflejara el alma.

Una magnífica comida en un restaurante andaluz… y un camino de vuelta… la despedida… lo peor, allí dejamos al señor de las máquinas… maquinando para regalarnos un precioso vídeo recordatorio, y el mismo gesto de emoción en sus ojos…

Sensaciones, con respecto a Jose María, el de no habernos dejado de ver, fue como empezar una conversación inconclusa del día anterior… con respecto a Pedro, el de que nos conocíamos de siempre.

Infinitas gracias a los dos… me dais vida, sois un regalo, sin lazos, sin florituras… sin precio… y de mucho VALOR.

  1. Mi recuerdo a Emilio, nuestro afiador, a José Baez… el sabio, y a Joana, la flor de la mimosa. Habéis estado a mi lado… siempre.

Madrid 1 de Octubre de 2019.

M.C

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One Comment to “EL TINTERO DE MARÍA. Botones, peces y trenzas”

  1. En este mundo de intereses creados,da gusto , y me siento feliz,ante una narración,del corazón tal, como suena,tal como habéis vividos.
    Maria,no se puede explicar mejor,haciendo nuestra tu historia,es como si lo viviéramos,estando tres,la vida a veces nos sorprende,poniendo a nuestro alcance personas,que ni en el mas remoto de nuestros sueños,pudieramos pensar encontrar en muchos caso recuperar.
    No se que decir mas,porque tu lo has dicho todo,de José maría,al cual acerte de lleno siendo su afiador,de pequeño,como me alegro de aquella decisión,que ahora la vida me paga con creces con su amistad,y del cual me sienta bien que haya servido para estar todos en contactos,y digo todos,si excluir a nadie,a los cuales tu ya has hecho referencias.
    Me ha gustado este escrito tuyo,por la forma de expresarlo,porque se nota lo vivido,y sobre todo porque al leerlo,es como si estuviéramos allí,al final esto es lo que vale en esta vida,querer a las personas por ser personas,por sus sentimientos y corazones lo demás no vale para nada,,,un abrazo

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