Gerineldo: El paje y la infanta.
Una colaboración de Juan Gil Montes para LAD
El romancero tradicional extremeño: Romance recogido en Cañamero por D. Mario Roso de Luna hacia 1905.
– Gerineldo, Gerineldo, Gerineldito pulido,
¡quién te pillara esta noche tres horas a mi albedrío!
– No se burle usted, señora, de Gerineldo pulido,
como soy vuestro criado os queréis burlar conmigo.
– No me burlo, Gerineldo, que de veras te lo digo.
– ¿En qué hora, gran señora, se cumple lo prometido?
– Entre la una y las doce, cuando el rey está dormido.
Llegó la hora citada, dio tres vueltas al castillo
y otras tres le dio al palacio y al cuarto ‘la infanta ha ido
y a la reja de la infanta ha dado fuerte silbido.
– ¿Quién ha sido ese mal hombre, quién ha sido el atrevido
que a la reja de la infanta ha dado fuerte silbido?
– Gerineldo soy, señora, que vengo a lo prometido.
No se asuste usted, señora, que es Gerineldo pulido,
que viene a cumplir la hora que le tenéis prometido .
Lo ha agarrado de la mano y a la cama lo ha subido:
principiaron a luchar como mujer y marido;
en el medio de la lucha ambos quedaron dormidos.
El rey, que se lo sospecha, al cuarto ‘ la infanta ha ido;
los ha cogido durmiendo como mujer y marido.
– ¿Qué me haré yo ahora, qué me haré yo, Dios mío?
Si mato a mi hija la infanta se queda el reino perdido;
si mato a mi Gerineldo queda mi jardín perdido:
meto la espada en el medio pa que sirva de testigo
y no me puedan negar lo que mis ojos han visto
Ha tirado de la espada y entre los dos la ha metido;
a lo frío del acero la infanta s’ha sorprendido.
– Levántate, Gerineldo, y ponte pronto el vestido ,
que la espada de mi padre entre los dos ha dormido.
-¿Por dónde me iré yo ahora para no ser conocido?
-Vete por nuestro jardín pa coger rosas y lirios.
– El rey, que estaba en sospecha, a Gerineldo ha cogido:
-¿De ónde viene Gerineldo tan blanco y descolorido?
-Vengo de nuestro jardín de coger rosas y lirios
y una rosa de fragancia mi color se lo ha comido.
-No lo niegues, Gerineldo, que con la infanta has dormido.
-Máteme usted, mi señor, si delito he cometido.
-Eso no haré, Gerineldo, que te crié desde niño.
Yo os pondré casita aparte como mujer y marido.
-Tengo juramento hecho con la Virgen de la Estrella
de no casarme con dama que haya dormido con ella.
Bibliografía: “El romancero tradicional extremeño”. Las primeras colecciones (1809-1910). Asamblea de Extremadura. Mérida 1995.

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