Las bellotas de la “encina de la virgen” presentan la misma anomalía, también en su interior.

La curiosa encina se encuentra en el corazón de la dehesa boyal de Logrosán, rodeada de otros 35.000 ejemplares de su especie.

El árbol fue bautizado así, no se sabe cuándo ni por quién, por presentar una curiosa mancha en la cáscara de su fruto, en la que algunos quisieron ver una imagen de la Virgen del Consuelo, patrona del pueblo. Y ahora hemos descubierto que algunos frutos siguen repitiendo esa anomalía en su interior.
Para algunos es un milagro y ya hay quien dice que el comer ese fruto alivia muchos males y enfermedades.

 Hace algunos años, la encina fue diferenciada con un pequeño monumento y una placa cerámica que la identifica.

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